Hugh Aprile

“Nunca abandonar el trabajo”

Después de cuatro años y medio de trabajo y 53,211,880.00 dólares invertidos, el proyecto Alianza para la Creación de Oportunidades de Desarrollo Rural a través de Relaciones Agroempresariales (Acordar) que impulsó Catholic Relief Services-USCCB (CRS), en 724 comunidades de 49 municipios pobres del país, llega a su fin en septiembre.

Lucydalia Baca Castellón

Después de cuatro años y medio de trabajo y 53,211,880.00 dólares invertidos, el proyecto Alianza para la Creación de Oportunidades de Desarrollo Rural a través de Relaciones Agroempresariales (Acordar) que impulsó Catholic Relief Services-USCCB (CRS), en 724 comunidades de 49 municipios pobres del país, llega a su fin en septiembre.

Durante su ejecución se mejoró la capacidad agrícola de 7,472 familias productoras de vegetales, frutas, café, frijol, cacao, musáceas, raíces, tubérculos y otros. Más de la mitad de los beneficiados logró incrementar considerablemente sus ingresos. Además, se crearon 25,842 empleos permanentes y 123 alianzas público-privadas para fortalecer las distintas actividades de la cadena de valor de los cultivos.

Pero este no es el único aporte de la organización, el representante de país de CRS, Hugh Aprile, brinda detalles de lo que han hecho y planean seguir aportando en beneficio de los más necesitados.

¿El proyecto Acordar concluye pero, está en sus planes permanecer en el país, habrá otro que lo sustituya?

Vamos a estar en el país hasta que nos necesiten. Vamos a estar aquí hasta que podamos conseguir dinero a través de nuestros donantes. No puedo asegurar exactamente hasta cuándo nos vamos a quedar, pero tenemos planificado quedarnos aquí varios años más.

¿Se cumplieron las metas del proyecto Acordar?

Acordar nació con la graduación de miles de pequeños productores que habían trabajado con CRS y otras organizaciones como TechnoServe (TNS), Lutheran World Relief (LWR) y otras locales como Aldea Global Jinotega, Cáritas Estelí, Cecoopsemein, Cecosemac, Addac, Asdenic, Fem, Lafise, Cacaonica, Cafenica, Cecocafen y Soppexcca. Después del huracán Mitch, que se habían organizado, sacado su producción y habían empezado a comercializar más su producto. Entonces Acordar nació con la idea de llevar a este grupo de productores a otro nivel de comercialización, enfocado en mejorar principalmente sus ingresos a través de la venta de los productos que cultivan.

A través del apoyo técnico en toda la cadena de producción y comercialización de sus productos más de la mitad de las familias beneficiadas logró incrementar sus ingresos.

¿Dónde obtuvieron los recursos que se invirtieron en Acordar?

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Catholic Relief Services-USCCB (CRS) es una organización católica que ayuda a las personas más pobres y vulnerables, sobre la base de sus necesidades. Sin distinción de credo, raza o nacionalidad.

CRS llegó al país por primera vez en 1964. En los ochenta se retiró temporalmente, retornando en los noventa. A partir del 2000 inicia una nueva etapa de trabajo con socios locales y desde entonces proporciona alrededor de nueve millones de dólares por año.

Entre los que aportarán fondos para los proyectos de CRS en el 2012 están: fondos privados de CRS, USAID Washington, USAID Misión Local.

USAID/OFDA, Departamento del Trabajo de los Estados Unidos, Fundación Master Card, Fundación Ford, Fundación Argidius, Fundación Haward Buffett, Green Mountain Coffee Roasters, Familia Hynes, Familia Haas, Polaris, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Austriaco de Desarrollo.

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La donación de AID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID) en cinco años que estamos completando ha sido de un poco más de 19 millones de dólares. También recibimos apoyo de otros donantes y contribuciones de gobiernos municipales, que a través de la construcción de obras de infraestructura han apoyado las actividades del proyecto. La inversión de ellos pudo ser cercana a los 20 millones de dólares.

¿Además de Acordar, qué otros beneficios ha aportado CRS en el país y en qué sectores?

En los últimos tres o cuatro años CRS ha tenido un presupuesto de entre ocho y nueve millones de dólares anuales. Los sectores principales han sido ante todo agricultura, agua y salud. Eso es en términos monetarios y de la cantidad de personas que han sido alcanzadas. Pero también hemos trabajado el tema de jóvenes, derechos laborales y por supuesto CRS tiene una larga historia de trabajo en respuesta a emergencias y mitigación de desastres.

¿El apoyo en términos monetarios ha sido constante?

Llevamos casi una década con ese nivel de inversión de entre ocho y nueve millones de dólares, desde el paso del huracán Mitch. Pero varía cada año en dependencia de la disponibilidad de los donantes, porque tenemos dos fuentes principales. La comunidad católica de los Estados Unidos, porque al final somos la Cáritas de Estados Unidos. También tenemos un grupo de donantes externos como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que ha sido el donante externo más importante de CRS para Nicaragua y fundaciones privadas como la Fundación Haward Buffett. Haward Buffett, es el hijo de unos de los hombres más ricos del mundo. Es un empresario muy involucrado sobre todo en el tema de agricultura.

¿Cómo cambia la vida de las familias que se benefician con estos proyectos?

Han mejorado de una forma significativa sus ingresos. Podemos decir que en algunos casos vimos aumentos de ingresos netos promedio hasta del 85 por ciento, que es muy significativo.

Tener más ingresos le permite a los productores más opciones de vida. Invertir más en sus cultivos, en la educación de sus hijos y sobre todo permanecer en sus hogares y no tener que emigrar en busca de oportunidades de trabajo.

¿Qué han hecho para garantizar la autosostenibilidad de los productores que ya no van a tener el apoyo de Acordar?

Creo que ahí el enfoque de trabajar a través de cooperativas y asociaciones es la parte de sostenibilidad más importante del programa. Casi todos los productores del programa pertenecen a una cooperativa de primero o segundo nivel, o ambos. Dejando a la cooperativa con cierto nivel de capacidad permite que la cooperativa le dé seguimiento al apoyo técnico a los productores y también manejar esas relaciones tan importantes con los compradores. Eso ha sido uno de los grandes enfoques del programa, así que estamos dejando a las organizaciones más fortalecidas.

¿Una vez concluido el proyecto Acordar se dará seguimiento a las actividades de los productores?

Seguimos buscando y consiguiendo fondos para darle seguimiento a algunas de las actividades. Tenemos la idea de seguir aquí y para CRS Nicaragua el sector agrícola siempre será una prioridad y aunque no sepamos cuánto será el presupuesto en cada año, siempre vamos a invertir recursos humanos y financieros en los productores. Además, cada una de las organizaciones que participó en Acordar también dará seguimiento a los productores.

¿Está previsto impulsar otro proyecto para sustituir a Acordar?

Tenemos un programa que vamos a trabajar con fondos de una fundación suiza en la cadena de la maracuyá. Con estos mismos fondos trabajamos también con productores de cacao y estamos buscando otras oportunidades financieras para apoyar a otros sectores productivos en el futuro. En el caso de la maracuyá y el cacao se puede beneficiar a unas 1,500 familias.

¿Para CRS cuál es el mayor logro?

Por ejemplo en los programas de salud, el cambio de comportamiento de los hombres para que se involucren más en decisiones familiares, por los cambios que provoca en el estilo de vida de las familias.

En la medida en que cambia la vida de las personas y las familias nos sentimos satisfechos. Si podemos crear ambientes propicios para promover esos cambios, son cosas que ayudan a mejorar la vida de las personas.

¿Todavía hay cosas por hacer para CRS en Nicaragua?

Sí. Todavía hay niveles de pobreza importantes en el país, pero tiene la ventaja que está bien posicionado para lograrlo, tiene los recursos, el deseo y las posibilidades para salir adelante.

Pero las soluciones no son a corto plazo, son a largo plazo. El enfoque debe ser nunca abandonar el trabajo. Todavía hay mucho qué hacer, pero también hay mucho qué celebrar.

Lo que me da mucha esperanza es que ahora hay más interés del sector privado en los problemas sociales. Esas alianzas público privadas son muy importantes y hay mucho potencial para establecerlas.

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COMENTARIOS

  1. Hacer el bien sin ver a quien
    Hace 14 años

    No es lo mismo dar cinco pescados para una unica comida (cinco laminas de zinc para un solo cuarto), que tener un trabajo fijo y bien remunerado para poder comprarse hasta la casa y proveerse de alimentos todos los dias y comer a como Dios manda o a como la gente lo decida.
    Las laminitas de zinc son un perfecto embuste; son atol arralado con agua, con mucha agua.
    Catholic Relief Services, CRS, siempre la iglesia catolica ayudando sin ver color, pelo, tamano ni partido.

  2. Marco Palacios
    Hace 14 años

    Favor revisar la cifra, me parace demasiado dinero

  3. Mario Pérez Lejarza
    Hace 14 años

    En la realidad , creo que en este tipo de programas el beneficio alcanzado no ha sido proporcional a la magnitud de la inversión. Quisiéramos que Estados Unidos continue apoyándonos, pero vale la pena volver la vista a esquemas de distribución o ejecución más efectivos y menos costosos, para que el rendimiento social de la inversión sea más alto. Una forma de lograrlo, es que organizaciones nacionales no gubernamentales asuman mayor liderazgo en estos procesos.

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