Sin duda que el famoso escritor mexicano fallecido el martes de esta semana, Carlos Fuentes, era un gran referente cultural de la izquierda latinoamericana. Sin embargo, su valiosa creación literaria era apreciada por gente de todas las tendencias ideológicas y corrientes políticas.
Además, las posiciones políticas de Carlos Fuentes eran independientes y democráticas. Inclusive, era un severo crítico de los gobernantes populistas autoritarios que se dicen izquierdistas. Así lo demostró en una entrevista con el semanario brasileño Veja, publicada el domingo 22 de octubre de 2006, en la cual el lauredado escritor mexicano expresó que el gobernante de Venezuela y promotor del denominado “socialismo del siglo XXI”, Hugo Chávez, “es un fascista disfrazado de izquierdista”.
A juzgar por sus declaraciones, para Carlos Fuentes la izquierda no debía ser incompatible con la democracia, la libertad y los derechos individuales. En un artículo titulado Una nueva izquierda latinoamericana , publicado en varios periódicos de América Latina a fines de diciembre de 1993, Fuentes señaló que la izquierda no solo debía renunciar a su fidelidad al modelo comunista “que la ha dañado, sino proclamar y apoyar sistemas verdaderamente democráticos inexcusablemente ligados al valor universal de elecciones transparentes, alternancia en el poder, protección de los derechos humanos, vigencia de la independencia judicial, libertades de prensa y asociación y la obligación de rendir cuentas por parte del Ejecutivo”.
En una conversación con la periodista española Blanca Berasátegui, del suplemento El Cultural del periódico de España El Mundo, Carlos Fuentes explicó el sentido de una contundente frase contenida en su novela La voluntad y la fortuna , en la cual uno de los protagonistas le advierte a otro que no hay que tenerle miedo a revoluciones como las de antes, sino “al tirano que llega al poder con el voto y se convierte en dictador electo”. Explicó Fuentes que esto lo escribió pensando en que “hay que dejar muy claro que tenemos regímenes democráticos, democracias en las que hay valores innegables, porque hay elecciones libres, parlamentos, prensa independiente, organizaciones obreras pero en la democracia social, la democracia económica, la democracia del alimento y del trabajo, es donde estamos fallando, y eso da lugar a la aparición de regímenes populistas que dicen que van a resolver esos problemas. No los resuelven pero llegan al poder ”
En noviembre de 2008, cuando cumplió 80 años, Carlos Fuentes precisó en una entrevista con el diario mexicano El Universal que “la primera responsabilidad de un escritor es con la imaginación y la palabra”. Otra cosa, dijo, es el compromiso ciudadano de que “cada quien es libre para optar por tal partido o tal corriente, no es una obligación, es una decisión”. De lo cual se podía deducir que por encima de todo Fuentes era un demócrata.
Por eso fue que Carlos Fuentes advirtió sobre el peligro del tirano electo, pero en Nicaragua no se le oyó o no se le quiso escuchar. Y por eso los nicaragüenses tienen que soportar a un “tirano electo” que usó las elecciones para tomar el poder, pero ahora está cerrando toda posibilidad de que haya un cambio de gobierno por la vía electoral.
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