César Ubeda Bravo
El experto en Derecho Internacional, doctor Mauricio Herdocia Sacasa, considera que en Colombia ya se escuchan voces de razón y sensatez por una sentencia que amparará los derechos de Nicaragua a una zona Económica Exclusiva y a su Plataforma Continental.
“La entrevista de Juan Daniel Jaramillo, en muchos aspectos, da la razón a Nicaragua. Se trata de campanadas de alerta en Colombia sobre los cambios territoriales y marítimos que se avecinan con el próximo fallo de la Corte Internacional de Justicia en el caso del diferendo entre Nicaragua y Colombia”, estimó Herdocia Sacasa.
Jaramillo dijo: “En el escenario menos bueno, y aquí encuentran su razón de ser las palabras de la canciller (María Ángela Holguín), la Corte aplicará el principio de equidad y los postulados de Derecho del Mar de 1982. Si esto ocurre me temo que Nicaragua se salga con la suya y el nuevo límite gire hacia el Este en detrimento nuestro. No me atrevería a fijar coordenadas astronómicas al llamado ‘pedacito’ pero, como la canciller Holguín, pienso que es realista incluirlo dentro de las opciones que quedarían firme en la sentencia”, dijo el catedrático de Derecho Internacional de Tufts University, Juan Daniel Jaramillo, a la publicación colombiana Semana .
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Para Herdocia Sacasa, el realismo está comenzando a ingresar en la política territorial de Colombia y los comentarios vertidos son voces de razón y sensatez ante una sentencia que forzosamente tendrá que amparar los derechos de Nicaragua a una zona Económica Exclusiva y a su Plataforma Continental, como resultado de ese profundo progreso operado dentro del Derecho del Mar desde las primeras tesis latinoamericanas sobre el mar presencial y la Declaración Truman en los años cuarenta y cincuenta.
A ello, según el jurista, ha seguido el dinamismo de la Corte Internacional de Justicia en los procesos de delimitación inspirados en soluciones equitativas y respetuosas de los derechos que se derivan de las costas de los países en dirección al mar y las zonas submarinas.
“Jaramillo, al igual que hizo antes la canciller de Colombia, agitan las aguas premonitorias de un fallo que dará a Nicaragua espacios marítimos que Colombia ha sostenido durante más de cuarenta años que le pertenecen sin título alguno para ello. Estos cambios en la ‘geografía’ pretendidos por Colombia y trazados en sus mapas como un muro inconcebible frente a las costa de Nicaragua, tendrán que ser removidos varios cuadrantes al Este para permitirle a Nicaragua al menos sus 200 millas de Zona Económica Exclusiva y la expansión de su Plataforma Continental hasta donde se extiende y traslapa con la colombiana. Esos territorios son de Nicaragua y volverán a su legítimo dueño”, consideró Herdocia Sacasa.
Agregó que Jaramillo bien recuerda que la Corte ya ha sentado premisas básicas en materia de delimitación y todas ellas favorecen a Nicaragua, incluyendo aquel pionero fallo de 1969 sobre la Plataforma Continental del Mar del Norte sobre el carácter automático de la pertenencia a los Estados de la Plataforma Continental.
“Jaramillo dice que los errores de Colombia los ha aprovechado Nicaragua, pero en realidad, el hecho de que Colombia haya o no hecho mal las cosas para tratar de ‘validar’ sus pretensiones, no hace ‘justas’ ni ‘legales’ tales pretensiones. Siempre fueron ilegítimas y contrarias a la ley entre las naciones. Nicaragua ha sido la víctima en este proceso histórico de cercenamiento: la historia es juez implacable: un tratado impuesto en 1928, sobre islas adyacentes a la costa de Nicaragua, la transformación del mismo en una operación inverosímil en un ‘tratado de límites‘, más de cuarenta años después”, subrayó.
Añadió que el “intento de legitimar el meridiano 82” con tratados urdidos con países vecinos a Nicaragua ( Ramírez-López y Fernández-Facio), cuyas premisas fueron totalmente desarticuladas por la Corte; los esfuerzos desesperados por lograr una intervención en el juicio de terceros que avalaran sus posiciones.
“En fin, la muralla de contención tendida en el meridiano 82 con embarcaciones no pudieron cortar los derechos de Nicaragua en el plano jurídico ni la justicia intrínseca que la ha animado. Es muy poco lo que Colombia no intentó, incluso objetó la jurisdicción de la Corte infructuosamente”, indicó.
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