Tania Sirias
La publicación colombiana Semana realizó una entrevista al catedrático de Derecho Internacional de Tufts University, Juan Daniel Jaramillo, donde afirmó que el mejor escenario para su país, en el juicio que se lleva a cabo en La Haya, es que se dé un fallo salomónico.
“En el escenario menos bueno, y aquí encuentran su razón de ser las palabras de la canciller (María Ángela Holguín), la Corte aplicará el principio de equidad y los postulados de Derecho del Mar de 1982”.
“Si esto ocurre —agregó Jaramillo— me temo que Nicaragua se salga con la suya y el nuevo límite gire hacia el este en detrimento nuestro. No me atrevería a fijar coordenadas astronómicas al llamado ‘pedacito’ pero, como la canciller Holguín, pienso que es realista incluirlo dentro de las opciones que quedarían firme en la sentencia”.
Al inicio de la entrevista, Jaramillo explica que la jurisprudencia ha evolucionado, por lo que estima que en este fallo se hará una interpretación del derecho internacional, el cual se ha venido aplicando en sentencias recientes.
“Por ejemplo, en el caso entre Guinea y Guinea-Bissau los jueces de La Haya dijeron que las normas del nuevo Derecho del Mar, nacidas en 1982, crean la figura de “la zona económica exclusiva”. Esa nueva interpretación quizás no sea la más conveniente para las pretensiones colombianas.
LA ZONA EXCLUSIVA
El catedrático explicó que la zona económica exclusiva es un área marítima sobre la cual los países tienen derechos exclusivos de exploración y uso de recursos marinos y submarinos. Cubre 200 millas náuticas (aproximadamente 400 kilómetros) desde la costa e incluye mar territorial y el subsuelo del mismo.
“Como hay muy poca distancia entre Nicaragua y las islas alrededor de San Andrés, las zonas económicas se traslapan y aquí tenemos el problema”, explica el jurista.
Jaramillo es de la opinión que los argumentos jurídicos de Nicaragua incorporan los nuevos desarrollos del derecho internacional. Además que los jueces tienen la facultad de establecer lo que de hecho son fronteras marítimas. Esta delimitación dependerá de los factores jurídicos, históricos y políticos.
“Había pendiente una delimitación marítima entre los dos países a partir del meridiano 82, pero esta era una pretensión colombiana no contenida en ningún tratado”, señaló Jaramillo.
Afirmó que la Administración de (Carlos) Lleras Restrepo quiso concretar esa delimitación y factores políticos internos impidieron sacarla adelante. Ahora le toca a la Corte de La Haya delimitar la frontera marítima entre ambos países.
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