Por Gerald Hernández
Cada vez que Róger Marín sube a la colina, la posibilidad de un juego sin hit ni carrera flota en el ambiente. No es una exageración, no en vano este es el tirador de esta generación con el menor promedio de bateo en contra, por encima de los Raudez, Sandino, Estrella o cualquier otro “as” que se le ocurra.
El pasado domingo, la batería de Nueva Segovia fue descargada por los disparos del diestro del Bóer. Marín se apuntó su segundo “no hit no run” de su carrera, en la cual también sobresale un partido contra Jinotega sin imparables, pero con una carrera sucia, y otro “no hitter” que le fue roto en el último inning por Río San Juan.
Desde el 2009, cuando la liga se expandió con la participación de equipos representativos de todas las regiones del país, a Marín le batean un raquítico promedio de .207 y en tres de cuatro temporadas margina a los bateadores a un porcentaje inferior a .200, en una muestra de dominio que no se había visto en los últimos 20 años.
Este año le batean para .160, por 38 imparables en 238 veces al bate. En el 2009 le batearon para .190 y en el 2010 para .191. El año pasado su promedio en contra fue de .270, pero esta temporada ha recuperado mucho terreno.
En toda su carrera, a Marín le batean para .222, que es una cifra magnífica y representa el mejor registro de esta época para lanzador alguno.
¿QUÉ LO HACE TAN DIFÍCIL?
“Ha aprendido a tirar el cambio y el slider, pero sobre todo su mecánica es la misma al hacer todos sus lanzamientos, entonces se vuelve un pitcher impredecible y esto lo hace más difícil de conectar. Tiene buena velocidad y no me sorprende que sea el lanzador al que menos le batean en esta liga”, señala el experimentado receptor del San Fernando, Marlon Abea.
“Ha desarrollado un buen cambio de velocidad. Su bola rápida a veces es subestimada, sin embargo es uno de los lanzadores más veloces de la liga. Cuando llega controlado es difícil de descifrar. Tiene un buen repertorio de pitcheo, con curva, slider y split finger, además del cambio y la recta”, afirma el respetado manager David Hodgson.
¿QUÉ LE HACE FALTA?
Mayor consistencia en su control. Como señala Hodgson, si llega por la zona de strikes, hará pasar un mal momento a los bateadores.
Marín tiene un elevado promedio de 4.4 bases por bolas cada nueve innings en su carrera. Sin embargo, desde el 2009 ha reducido este porcentaje a 3.95 boletos cada nueve episodios y esta temporada tiene un ritmo de 3.5 pasaportes cada nueve entradas.