Mabel Calero
El alcalde sandinista de Jinotepe, Oscar Tardencilla, dio un no rotundo a los pobladores que ayer le exigieron el traslado de los comerciantes al mercado nuevo.
En la construcción del nuevo mercado se ha invertido 50 millones de córdobas.
860 comerciantes del mercado están legalizados ante la Alcaldía de Jinotepe y se estima que hay más de 300 esporádicos o ambulantes. La cuarta parte de la ciudad ha sido “tragada” por el centro de compras.
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“Necesitamos 13 millones de córdobas para construir los tramos de ropa y calzado y mientras no estén hechos no habrá traslado”, dijo el alcalde.
Sin embargo, lo que se dice es que las autoridades municipales no quieren cargar con el costo político que les generaría el traslado de los comerciantes, pues la mayoría de estos se opone al nuevo cambio.
Hace una semana dos tramos se colocaron en la esquina de la iglesia Santiago, aunque la Alcaldía dice que no ha autorizado a más comerciantes, estos aseguran que están pagando impuestos.
Pobladores que participaron en la marcha de ayer aseguraron que todo el comercio informal que ocupa las aceras, bulevares y estacionamientos, se salió del control de la Intendencia y la Alcaldía, quienes se excusan diciendo que no pueden negar el derecho a trabajar a los comerciantes.
ALCALDE: TIENEN DERECHOS
“En diez años este mercado ha crecido grandemente y debemos ponernos en los zapatos de los comerciantes que necesitan ganarse el sustento. El mercado ha crecido en los bulevares y aceras porque no tienen dónde crecer y la gente siempre está pidiendo tramos y nosotros les decimos que ya no hay, que si encuentran un hoyito por ahí que se ubiquen”, aseguró Tardencilla.
El padre Rafael O’farril Bermúdez, de la parroquia Santiago, afectada también por los comerciantes, sostuvo que al paso que va creciendo el mercado posiblemente toda la ciudad sea invadida.
“Ahí fácilmente lo ocupan para orinar y con todos estos años eso ha provocado que las verjas (de la Iglesia) se pudran, el año pasado vimos que necesitamos un presupuesto de 17 mil dólares para subirle al muro y reparar el hierro”, dijo el párroco.
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