Bloomberg
- efectivos de la Guardia Nacional fueron desplegados en la frontera de Estados Unidos en 2010, por órdenes del presidente Barack Obama.
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Si bien la entrada todavía desborda de jornaleros y personas que visitan a familiares a ambos lados de la frontera, ya no atrae a los miles de personas que buscaban seguridad económica a largo plazo en los Estados Unidos, dijo Hildy Carrillo, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Calexico y nativa de la ciudad fronteriza. “El sueño americano ya no existe, al menos por ahora”, expresa.
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Cuando la economía estaba en auge a mediados de la década de 2000, muchos inmigrantes del país fronterizo al sur de California despreciaron el trabajo en el campo a favor de la construcción y los empleos en el servicio gastronómico. Luego, directamente dejaron de venir a las granjas estadounidenses.
Por eso Larry Cox, que produce lechuga, melones y cebollas en 1,400 hectáreas en Imperial County, California, trasladó más producción al sur de la frontera, donde el Valle Mexicali ofrece una abundante mano de obra agrícola, dijo en una entrevista Cox, de 53 años.
Los Estados del sur y el sudoeste estadounidense han sancionado medidas migratorias enérgicas y la Suprema Corte señaló la semana pasada que podría estar dispuesta a apoyar la ley de Arizona, que exige a la Policía verificar la situación de cualquier persona que considere bajo la sospecha de estar ilegalmente en el país.
FLUJO DE MIGRANTES CAE
Sin embargo, más que una invasión, la experiencia de Cox refleja las conclusiones de un informe del Pew Hispanic Center fechado el 24 de abril, según el cual el flujo de migrantes llegó a un “punto muerto” entre 2005 y 2010, y hasta puede haberse revertido. “Hubo una enorme migración de mano de obra agrícola calificada a México”, dijo Cox. “Hay un lento aumento de la edad promedio de nuestra fuerza de trabajo. No estamos consiguiendo remplazos”, expresa.
Sin nuevos inmigrantes, las empresas agrícolas desde la región desértica a caballo de la frontera hasta los frigoríficos de los Estados de las Altas Planicies como Nebraska e Iowa enfrentan un déficit de mano de obra. Los productores rurales experimentaron cierto alivio cuando el colapso inmobiliario llevó a techadores, albañiles y contratistas desocupados a empleos con remuneraciones más bajas como peones de campo, dicen Cox y otros.
“Cosechar cebollas Vidalia en Georgia se vuelve más problemático cuando no hay mano de obra”, dijo el senador estadounidense Saxby Chambliss, republicano por Georgia, en una audiencia de la Comisión Agrícola del Senado el 26 de abril. “Muchos de estos son empleos que los estadounidenses, francamente, no quieren hacer”, añade.
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