En la danza contemporánea, para expresar emociones, sentimientos, creencias e ideas, todo vale. Lo más importante es que el cuerpo se libere por completo y que los movimientos sean espontáneos, flexibles y a la vez imponentes por su fuerza.
Así como los sentimientos están en constantes cambios, es preciso que los bailarines contemporáneos también cambien y lo expresen en la danza, como por ejemplo, la realidad de la vida, así sea bueno o malo, bonito o feo.
La danza contemporánea rompe con las técnicas del ballet clásico. Pero, ¿quién como Gloria Bacon para abordarlo mejor?
En la entrevista central le contamos la vida de esta exótica y fascinante mujer de origen caribeño que vive para la danza contemporánea. Su cuerpo tiene impregnado el aroma de la libertad.
Fátima Arellano
Editora
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