En casi todos los países del mundo el primero de mayo es el Día Internacional de los Trabajadores, salvo en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, donde se celebra en otras fechas pero como Labor Day o Día del Trabajo.
En Nicaragua, como ha ocurrido casi siempre desde que se comenzó a celebrar el primero de mayo, hoy habrá por lo menos dos movilizaciones laborales. La más concurrida —aunque no por eso la más importante— será la del sindicalismo oficialista y la otra la que han convocado algunos sindicatos independientes.
El primero de mayo es el día de todos los trabajadores pero en todas partes a su celebración se le ha dado un sentido sindicalista y político, inclusive oficialista, en aquellos países en los cuales los gobiernos comunistas, socialistas y populistas— se arrogan la representación de la clase obrera. Tal es el caso de Nicaragua.
Pero es absurdo que los trabajadores celebren su día rindiendo pleitesía a los gobernantes, de cualquier tipo político e ideológico que sean, puesto que los intereses y las aspiraciones de las clases laborales por su propia naturaleza son opuestos a los del gobierno, aunque demagógicamente el caudillo gubernamental se proclame obrerista, socialista y solidario.
El actual régimen de Daniel Ortega ha triplicado el precio de la canasta básica, el cual pasó de más o menos 3 mil córdobas en el último año del gobierno democrático de don Enrique Bolaños, a más de 10 mil córdobas en marzo del presente año. En cambio, en ese mismo período el salario real promedio de los trabajadores aumentó solo en 9 miserables córdobas, pues era de 1,409 córdobas a comienzos de 2007, cuando Daniel Ortega recibió el gobierno y en marzo del presente año “subió” a 1,422 córdobas.
Por otra parte, la cantidad de trabajadores sin trabajo aumenta cada año, no obstante las alegres declaraciones de los gobernantes y sus asociados de la empresa privada acerca de que el país goza una gran bonanza económica; lo que tal vez sea cierto en lo que a ellos se refiere, pero no en cuanto a los trabajadores que en gran parte ni siquiera tienen un empleo regular ni informal.
De manera que si los trabajadores salen a la calle a celebrar el primero de mayo debería ser para reclamar al Gobierno políticas y acciones contra el desempleo y el mejoramiento de los salarios, y para denunciar el sistema injusto, opresivo, corrupto y antidemocrático que impera actualmente en el país.
Sin embargo, lamentablemente lo que hará la mayoría de los trabajadores que celebren hoy el primero de mayo será rendir pleitesía a sus explotadores y opresores, como los esclavos que rinden homenaje a las cadenas de su propia esclavitud, según la expresión de Carlos Marx, o igual que borregos de desfile, como los llamó el poeta sindical nicaragüense Salomón de la Selva.
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