La llegada de la embajadora de Estados Unidos, Phyllis M. Powers, no tiene mayor repercusión en temas de democracia, según exdiplomáticos del país.
Norman Caldera, excanciller de la República, considera que la agenda de Estados Unidos está regida por el tema de la lucha contra el narcotráfico y que si en esta materia Nicaragua ha sido diligente no cree que haya tensiones en la relación bilateral.
“La defensa de la democracia para Estados Unidos dejó de tener importancia. Ellos se preocupan por la política antinarcóticos. Si esa es su misión, no creo que aquí vaya a tener problemas”, expone Caldera.
Respecto al tema de las dispensas pendientes por aprobar, Carlos Tünnermann, exembajador de Nicaragua en aquel país, desestima peligro alguno.
Para él, el presidente Daniel Ortega ha sabido ganar el apoyo económico de la administración del presidente Barack Obama. En lucha contra el narcotráfico y en temas de migración Nicaragua ha sido diligente. “Siempre hay una manera de justificar la ayuda a un país que colabora a combatir sus grandes problemas”, opina Tünnermann.
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