La estrategia de volverse a la ultraderecha, asumida por el candidato y presidente Nicolas Sarkozy, asustó ayer a una parte de los dirigentes de su propio partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP).
Para imponerse en el balotaje, según encuestadoras, Sarkozy debería recuperar la gran mayoría de los votos de la excandidata de ultraderecha Marine Le Pen y en esta última fase, contrario lo que se esperaba, mantuvo a la inmigración entre sus temas preferentes, en lugar de orientarse a temáticas centristas.
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