Por Róger Almanza G.
Una recopilación que le tomó 35 años de puro “cachimbeo”, dice don Wilmor López, periodista y amante rescatador del folclor nicaragüense. En el 2011 recopiló en dos discos una selección de temas musicales, que representan el verdadero espíritu del folclor nacional.
:::¿Cómo se enamora del folclor?
Yo nazco a la cultura popular por puro accidente y un accidente de verdad. En marzo de 1974 el bus en que viajaba de León a Managua se incendió. Permanecí dos meses hospitalizado y mi abuelo me llevó al hospital un radio que lo dejó sintonizado en Radio Corporación y pasaban el programa El son nuestro de cada día . Ese fue el principio.
:::Un programa cultural...
Sí con Carlos Mejía y los bisturices anónimos . Cantaban canciones recopiladas. Esto para mí fue una maravilla. Era como una gotita persistente de nacionalidad. Lo escuché a diario en el hospital y me gustó. Esto transformó mi pensamiento que antes estaba muy a la moda…
:::Pero a la moda no está mal...
No. Yo coleccionaba revistas en inglés y era fanático de los artistas musicales de otros países.
:::Entonces siguió con el programa.
Sí. Cuando salí del hospital y llegué a mi casa, en el reparto Schick, y continué escuchando El son nuestro de cada día . Y cuando ya estaba mejor, un año después, yo le escribía a Carlos algunas colaboraciones que las recogía con ayuda de mi mamá. Un día Carlos dijo al aire que yo sería un colaborador y me llamó… fue un gran estímulo.
:::¿Es importante que te estimulen en este trabajo?
En cualquiera. Es importante porque te puede dimensionar como a veces te puede destruir. Si te llegan a decir que lo que escribiste no sirve, quizá no volverás a escribir nunca.
:::¿Nunca le pasó esto?
Nunca. Todo lo contrario hasta hoy. Lo que pasa es que hay un poco de demagogia de mucha gente que te dice que te admira y cuando llegás a pedirle apoyo o patrocinio, no hay.
:::¿Está mal renunciar a la música folclórica y optar solo por la música de moda?
Yo era fanático de todos los grupos de moda. Qué te puedo decir, no digo que esté mal, sin embargo, yo rechazo el reguetón, considero que es subcultura, para mí es basura a pesar de que tiene raíces interesantes. Pero hoy por hoy como nacionalista, nicaragüense, lo rechazo porque lo encuentro enajenante.
:::Los inicios son difíciles…
Carlos me dio una grabadora y con eso haría las recopilaciones. Y así comencé a grabar a la gente donde él me mandaba. Me iba con mi pasaje del bus nada más, por supuesto me atendían bien.
:::¿Recorrió muchos lugares supongo?
Todo el país.
:::¿Cuánto tiempo pasó en este trabajo?
Dos años. Después me hice titular del programa. Repuse a Carlos cuando él se fue a España. Fue algo inaudito, pero así son las cosas de la vida.
:::De oyente a dirigirlo...
Así es. Y recordarlo me emociona mucho. Recuerdo que me sentía tan comprometido, porque en ese momento había un código negro que lo dirigía un tal coronel Alberto Luna, él analizaba las letras de las canciones y eliminó la voz de Carlos Mejía por una canción. Lo sancionó. Entonces Carlos escribía el libreto y yo lo leía. Me daba miedo que por un error mío ahora cerraran el programa, pero nunca pasó.
:::¿Cree que esa gota existe en Nicaragua aún?
Existe pero limitada. Hay una ventanita que se está abriendo y se puede convertir en una gran puerta y es que el Gobierno está anuente para rescatar la cultura.
:::Pero es parte del trabajo del Gobierno hacerlo...
Sí, también de las organizaciones.
:::Cultura y Gobierno pueden ser una combinación peligrosa…
Cuando se mete lo político las cosas se enredan. Con el trabajo cultural no puedes hacer política, pero sí puedes hacer cultura con la política. Yo estoy luchando porque haya una procuraduría de defensa de los artistas, que necesitan ayuda y que muchos mueren desamparados.
:::¿A todos?
No es asunto de dar. Es cuestión de honor. Tener un récord. No puede ser un artista oportunista sino de mérito. Y qué interesante que la Asamblea Nacional recientemente haya reconocido a algunos artistas con cien mil córdobas y una mensualidad, y los artistas no quieren que digan sus nombres. Creo que somos malagradecidos.
:::El nica en general…
Sí. Además somos olvidados. Olvidamos rápidamente. Poca gente sabe que Camilo Zapata va a cumplir tres años de muerto y poca gente sabe cuál es su voz y menos cuáles son sus canciones.
:::Parte de su afán es este trabajo de recopilación El Saber del Pueblo”…
Sí, son 35 años de trabajo. Inspirado en la obra de don Salvador Cardenal, quien dedicó toda su vida a recuperar el folclor con una grabadora. Hizo una obra de dos long play en la que rescató incluso la música del Güegüense en los años cuarenta lo más cercano a la original.
:::Y usted continúa…
Muchos años después yo vine y sacudí mis primeras grabaciones hechas en los años 76 y 77 hasta el 2011.
:::¿Qué anima a un reportero a hacer esto?
Me anima solidificar la identidad nicaragüense, mantenerla en la historia.
:::Y en el folclor mucho más…
En el folclor la tradición va cambiando. Hoy escuchas la marimba de Masaya en sintentizador y es diferente. Yo quise perpetuar estas grabaciones. No son intérpretes. Aquí tengo la original Comadre tengame al niño, grabada por Mundo Sandoval y Trino, en Somoto.
:::¿Qué fue lo más difícil de esta recopilación?
La selección.
:::¿Qué hace de la música para que sea una expresión folclórica?
Debe tener cuatro requisitos, uno es el carácter anónimo. Tiene que ser popular, trascender el tiempo; debe tener tradicionalidad, es decir pasar oralmente y ser empírico, es decir que no sea hecha por profesionales.
:::Es una recopilación grande…
Sí, son 56 joyas musicales del folclor. Canciones miskitas, ramas, garífunas, negras, mazurcas del norte, sones de toros de Chontales y Boaco, marimba de Masaya, entre muchas más.
:::La marimba es puro folclor…
Claro, vino de África, pero no se sabe quién la hizo ni quién la trajo. También el nacatamal es folclor, nadie sabe quién hizo el primero… En Estelí no se sabe quién hizo el primer huevo chimbo, también es folclórico.
:::¿Hay pelea entre ustedes los rescatistas del folclor?
No porque somos pocos. Yo quisiera que fuéramos más, pero solo estamos con Carlos Mántica, que rescata el folclor hablado; Carlos Mejía Godoy que además lo interpreta y lo arregla; Otto de la Rocha que lo rescata y lo interpreta; César Ramírez Fajardo, el último de los bisturices armónicos, que está vivo y sigue en esta labor. Y yo.
:::¿A dónde quiere llegar con El Saber del Pueblo?
Quiero diseminar el folclor nicaragüense por región.
:::¿Y si no lo logra a quién lo hereda?
No tengo herederos. A mis hijos no les gusta esto. Mi hija es modelo, mi otro hijo estudia inglés y el otro es policía.
:::¿Qué hará con todo esto?
Tengo esperanza en mis dos nietos y estos serán los herederos de mi trabajo cultural, Mauro de 10 años y Tiago de 5 años.
:::Solo resta confirmar con usted dónde es la cuna del folclor…
Masaya indiscutiblemente. Es el departamento con más fiestas. Tiene 14 danzas inigualables, pero las danzas de mayor proyección y de mayor belleza visual están en Diriamba. Los masayas son creativos y arrechos a inventar, han creado los ahuizotes, al toro venado… incluso el güegüense es de Masaya, de la Meseta de los Pueblos, pero su cofradía, esos hombres humildes que manejaban este teatro se fue a Diriamba, y Masaya fue incapaz de sostenerlo.
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