Las tropas sirias dispararon y lanzaron gases lacrimógenos sobre miles de manifestantes que salían de las mezquitas tras las oraciones del viernes, según activistas que dieron cuenta de 11 muertos. Por su parte, los medios estatales informaron que bombas y disparos mataron a 17 soldados, mientras los esfuerzos diplomáticos no logran poner fin a los 13 meses de derramamiento de sangre en los que se ha pedido la caída de Bashar al Asad. La ONU espera contar con 30 observadores la próxima semana para supervisar el cese al fuego.
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