Al final de la película Furia de Titanes 2 que fue proyectada recientemente —o se sigue proyectando— en las salas de cine del país, Zeus, el dios supremo del Olimpo, antes de morir aconseja al héroe Perseo, su hijo mortal: “Usa el poder sabiamente”, le dice.
Por su parte, Hades, hermano de Zeus y dios del inframundo, al terminar la terrible batalla contra los Titanes que eran liderados por Cronos, su padre, reflexiona en voz alta y expresa filosóficamente: “Ahora que ya no tengo poder tal vez adquiera autoridad”.
Fui a ver este filme, que es la segunda parte de la nueva versión de la antigua película Furia de Titanes, motivado por dos razones: una, mi afición a la mitología, la griega en particular, y otra, porque los críticos la calificaron como una mala película a pesar del gran cartel de algunos de sus protagonistas principales. Es que a mi me gusta ver las películas mal recomendadas por la crítica y por lo general quedo satisfecho con ellas.
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La trama de Furia de Titanes 2 no está basada sino solo inspirada en los mitos griegos de Perseo y la lucha de Zeus contra su padre Cronos y sus tíos, los Titanes. De manera que lo que se cuenta en esta película no se encuentra en las antiguas leyendas griegas. Por ejemplo, la muerte de los dioses, en este caso Zeus y su hermano Poseidón, lo cual es absurdo desde el punto de vista de la mitología pero perfectamente aceptable como ficción. (No me quedó claro si al final Hades también muere o solo pierde su poder).
En realidad, los dioses no pueden morir, además de omnipotentes son inmortales. Únicamente los dioses son los “ambrotoi” o “athanatoi”, como llamaban los antiguos griegos a los inmortales. Los héroes, como Perseo o Hércules, también son poderosos pero inevitablemente tienen que morir aunque algunos de ellos después de muertos sean puestos en el cielo, pero no como dioses sino como estrellas. Incluso algunos mortales acumulan tanto poder que se endiosan, o mejor dicho son endiosados por los serviles. Pero siempre terminan en una tumba, como todos los demás mortales, p
Dejando a un lado el absurdo de la muerte de los dioses, lo más importante —para mí— que hay en la película Furia de Titanes 2 es el mensaje de que el poder debe ser ejercido con sabiduría. No como lo usa Cronos, de manera desmesurada y criminal al extremo que desata un infierno sobre la tierra para ajustar cuentas con sus hijos y exterminar a la raza humana, sino como lo usa el mismo Zeus, quien en la película sacrifica hasta su vida con tal de conjurar la amenaza de Cronos y para salvar a la humanidad amenazada con el exterminio, igual que Hitler y los nazis quisieron exterminar a los judíos, el pueblo elegido de Dios.
Y el otro mensaje interesante de esta película, a mi entender, es que el poder, aunque sea muy grande no necesariamente significa autoridad. Se puede tener autoridad careciendo de poder y aún después de perderlo o dejarlo. Porque la autoridad no deriva del poder, ni del uso de la fuerza coercitiva para obligar y someter a los demás. La autoridad emana del prestigio moral, del respeto de los demás, de la sabia actitud de predicar con el ejemplo. La autoridad deriva del ejercicio del poder con sabiduría, como antes de morir aconseja Zeus a su hijo, el mortal Perseo.
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