El afamado escritor político mexicano Enrique Krauze, discípulo del Premio Nobel de México Octavio Paz y director de la revista Letras Libres , asegura que “no hay populismo sin la figura del personaje providencial que supuestamente resolverá, de una buena vez y para siempre, los problemas del “pueblo”, y lo liberará de la opresión del “no pueblo”.
Lo que el líder populista entiende como “pueblo”, explica Enrique Krauze, “no se refiere a clases sociales sino a un vago conglomerado o una amalgama social” que lo apoya incondicionalmente. En tanto que el “no pueblo” son todas las demás personas que no aceptan el mesianismo del líder populista y por eso son descalificadas con expresiones peyorativas, injuriosas e intimidantes.
El análisis del escritor mexicano sobre el populismo latinoamericano fue publicado en la edición de abril corriente de la revista mexicana Letras Libres que él mismo dirige y la cual es continuadora de la prestigiosa revista Vuelta que Octavio Paz fundó y dirigió hasta su muerte. Y es el resumen de la ponencia que el autor presentó en un seminario sobre el populismo organizado por la universidad estadounidense de Princeton, en el cual participaron renombrados expertos en el tema.
“Lo que el populista busca —al menos esa es la experiencia latinoamericana— es suprimir en beneficio propio la tensión entre el liderazgo político y la voluntad, y nada mejor para lograrlo que establecer un vínculo directo con el pueblo, por encima, al margen o en contra de las instituciones, las libertades y las leyes. La iniciativa, hay que subrayarlo, no parte del pueblo sino del líder carismático”, dice Enrique Krauze en su escrito titulado En torno al populismo . Y aclara que “el populismo es indefinible en términos ideológicos: se aplica tanto a corrientes de izquierda como de derecha ”
Advierte también Enrique Krauze en su ponencia publicada en Letras Libres, que “muchos populistas adoptan símbolos religiosos y transmiten un mensaje de “salvación”; se vuelven “redentores”. Lo cual no impide que utilicen discrecionalmente los fondos públicos para impulsar el clientelismo político. Krauze no menciona a nadie personalmente, pero es obvio que se refiere a Hugo Chávez, Daniel Ortega y otros de la misma especie.
Los dirigentes de la oposición democrática de Nicaragua deberían estudiar esos ensayos políticos como el mencionado de Enrique Krauze y otros estudios que se han hecho sobre el tortuoso y dañino fenómeno del populismo. Es muy bien sabido que para derrotar al adversario hay que conocerlo. “Las fuerzas democráticas no tendrán posibilidad de éxito en su lucha contra el orteguismo si no identifican su naturaleza ideológica y sus proyecciones políticas. Conocer la verdadera identidad del adversario es un punto de partida indispensable para tener capacidad de derrotarlo y quitarlo del poder”, dijimos en este mismo espacio el 19 de julio de 2010. Un señalamiento que es necesario recordar y repetir.
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