La presencia de los primeros observadores de la ONU para evaluar si se respeta el alto al fuego, cada vez más frágil, no valió para que las tropas del régimen de Bashar al Asad continuaran con los bombardeos en varias localidades del país y dejaran al menos siete civiles muertos.
Mientras, en París, medio centenar de países y organizaciones denunciaron la continuación de la venta de armas a Damasco, en alusión a Rusia.
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