Encontrarse uno mismo

En esta época bueno hacer una pausa y tener un momento de reflexión personal: qué hemos llegado a ser, dónde estamos, hacia dónde queremos ir y especialmente “cómo” queremos llegar a ese lugar.

Por Juan Vega Gonzales (*)

En esta época bueno hacer una pausa y tener un momento de reflexión personal: qué hemos llegado a ser, dónde estamos, hacia dónde queremos ir y especialmente “cómo” queremos llegar a ese lugar.

La vida es un proceso, el cómo llegamos es tan importante como el dónde llegamos.

Existe una tendencia humana a la crítica destructiva. En palabras de Norman Cousins “la tragedia de la vida no es la muerte, sino que nos dejamos morir por dentro mientras aún estamos vivos”.

Con frecuencia nos concentramos más en ver las cosas negativas (tanto en nosotros como en los demás). Sentimos casi una necesidad de encontrar errores, debilidades, razones por las cuales las cosas no funcionan como a nosotros nos gustaría; lo cual a su vez es un craso error.

Cuando nos obsesionamos por “alcanzar la perfección”, finalmente terminamos perdiendo una gran cantidad de tiempo (y frecuentemente salud), tratando de corregir cosas que generalmente no hacen una diferencia significativa en cuanto a resultados.

La experiencia de haber trabajado con muchas personas, me ha enseñado que el arte de tener éxito está en aprender a desarrollarnos potenciando nuestras fortalezas. Partir de aprender a reconocer y aceptar lo bueno que tenemos (capacidades, habilidades, amigos, aliados, etc.).

Lo interesante de este potencial es que todo el tiempo ha estado dentro de nosotros o a nuestro alrededor; pero pocas personas han tenido la habilidad o sabiduría de darse cuenta o aceptar lo bueno que tienen a su alcance, y partir de esa fortaleza para crecer y desarrollarse.

Por ejemplo, si tiene un empleado con capacidades para vender, aproveche su talento para potenciar sus ventas. Si el mismo tiene debilidades contables o analíticas, procure no ubicarlo en un área en la que se tenga que dedicar al análisis. Ni estará contento ni será productivo.

Para muchas personas que están leyendo estas líneas, estos son “los mejores años de su vida”. Por esta razón es importante reflexionar profundamente sobre cómo van a invertir su valioso tiempo para que sea consecuente con su “misión personal” (o lo que quiere dejar como legado).

Aprendamos a despertar y potenciar lo bueno que tenemos en nuestro interior y tengamos la sabiduría de sufrir menos por cosas que no tenemos. Disfrutemos más de lo que sí tenemos.

(*) Director de Promifin, programa auspiciado por la Cooperación Suiza en América Central ejecutado por TrIodos Facet.

[email protected]

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí