Por Elba Cristina Parrales
¿Por qué pese a ser una excelente cocinera, incluso tener un libro de cocina publicado, no se considera una chef?
Soy una buena cocinera, pero el título de chef no lo poseo. Desde que tengo uso de razón me gusta cocinar, mezclar recetas, innovar y probar de todo. Por supuesto que para hacer el libro tuve que estudiar bastante con chefs internacionales. Siempre que puedo me inscribo en cursos de cocina aquí en el país.
¿Cómo surgió la publicación del libro?
El libro de recetas “Día a Día” surgió gracias a que mis hijos me pidieron que les hiciera un par de recetas para sus casas. A mí me encanta cocinar y con gusto inicié a juntar varias recetas prácticas y deliciosas. Y pensé: “Si puedo reunir las recetas para mis hijos, por qué no publicarlas en un libro y así ayudar a otras personas que pasan por los mismos apuros de no saber qué cocinar todos los días”. La elaboración fue de aproximadamente un año y las páginas son de un papel resistente a los derrames que suelen ocurrir en la cocina.
¿El libro ha tenido buena aceptación de los nicaragüenses?
Sí, tanto que ya se está preparando la segunda edición. Las recetas son claras, sencillas y muy prácticas. Todos los ingredientes se encuentran fácilmente en nuestro país. Además les ayudo a que organicen su cocina y las compras.
Pero el hecho de cocinar la ha llevado más allá, ¿cada cuánto tiempo imparte clases de cocina a las empleadas domésticas?
Eso también surgió como una idea. Decidí asesorar a las muchachas que trabajan en mi casa, que son dos, pero no solo con clases de cocina, sino también enseñarles valores morales. Entonces decidí que el mismo tiempo que iba a invertir en ellas dos, lo podía hacer con más personas. Invité a las empleadas domésticas de mi colonia y les doy clases una vez cada 15 días, totalmente gratis. Lo más bonito es que llegan muchachas que no saben cocinar y que luego me cuentan que sus jefes las felicitan por cocinar cada vez mejor.
Pero también imparte clases en Diriamba.
Una vez a la semana voy a Diriamba como voluntaria en Casa Social Vega Baja, que ayuda a mujeres de bajos recursos a que aprendan a hacer trabajos técnicos. Inicié impartiendo clases de pintura y ahora les imparto de cocina y ayudo a incentivarlas.