El Cairo/EFE
La muerte de más de 150 personas ayer, según la oposición, y las posiciones irreconciliables de los rebeldes y el régimen sirio alejaban la posibilidad de poner en marcha el plan de paz, horas antes de que se cumpla el plazo.
Si el domingo las autoridades sirias exigieron “garantías escritas” de que los grupos armados de la oposición iban a cesar la violencia, ayer el rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) es el que ha condicionado el cumplimiento del alto el fuego a que Damasco respete el plan del enviado internacional Kofi Annan.
El “número dos” del ELS, Malek Kurdi, aseguró que “si detienen los disparos, nosotros los detendremos, pero no vamos a presentar garantías por escrito porque el régimen es quien tiene la mayor fuerza militar, mientras que nosotros disponemos de armas humildes y nuestra política es defender al pueblo”.
Aunque en un comunicado, los rebeldes anunciaron ayer su “respeto total” al plan de paz de Annan y al artículo que estipula la detención de la violencia por todas las partes implicadas, consideraron que como “parte defensora” del pueblo sirio frenarán sus operaciones si el régimen lo hace primero.
El citado plan recoge el cese de la violencia por parte de todas las partes implicadas, la retirada de las fuerzas armadas de las ciudades, el restablecimiento de la autoridad del Estado en todo el territorio y el comienzo de un diálogo nacional entre el Gobierno y los sectores de la oposición en el país.
El régimen sirio y los rebeldes del ELS tienen hasta hoy para comenzar a aplicar la iniciativa de Annan y retirar a las tropas de las ciudades, y hasta el día 12 para que se ponga fin definitivamente a las hostilidades.

Ayer se registraron matanzas de las fuerzas leales al régimen de Bachar al Asad en Homs, donde murieron 52 personas, según los Comités de Coordinación Local (CLC). El grupo opositor también informó de 45 fallecidos en Alepo y 33 asesinados en Hama.
Además del conflicto interno, las agresiones de las tropas sirias traspasaron ayer sus fronteras con Líbano y Turquía. Los disparos efectuados por el ejército sirio causaron la muerte de un periodista libanés en la zona fronteriza de Wadi Jaled y de dos personas en un campo de refugiados sirios en Turquía.
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