Sin fronteras

Hoy nos aventuramos a interiorizar en el corazón de una libanesa. Su nombre evoca la sensual danza del vientre. Sus movimientos son maravillosos, tanto como su personalidad. De la danza surge Estelle. Nació para bailar y desde siempre lo supo, pues la danza corre por sus venas. Pero fue hasta los 17 años que lo comprendió a plenitud y aunque sus padres, que son músicos, deseaban que ella ejerciera la carrera que estudió, Estelle no se dio por vencida.

Hoy nos aventuramos a interiorizar en el corazón de una libanesa. Su nombre evoca la sensual danza del vientre. Sus movimientos son maravillosos, tanto como su personalidad. De la danza surge Estelle. Nació para bailar y desde siempre lo supo, pues la danza corre por sus venas. Pero fue hasta los 17 años que lo comprendió a plenitud y aunque sus padres, que son músicos, deseaban que ella ejerciera la carrera que estudió, Estelle no se dio por vencida.

Ámar (Luna en árabe) es el nombre de su academia, fundada en 2005. Esta joven bailarina, orgullosa de su ascendencia, comprende que no tiene fronteras ni límites. Ama su país, Líbano, y también Costa Rica, donde vive desde los 16 años,

pero más ama la madre Tierra que la ha visto crecer .

Nuestras historias tampoco conocen fronteras, por eso hoy les traemos un pedacito del Líbano.

Nosotras

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