A pesar de que esta temporada del año es ideal para realizar actividades al aire libre y disfrutar del sol, se puede acabar la diversión si no proteges tu piel y tu cabello de los rayos solares y del calor.
El sol emite radiación electromagnética compuesta por longitudes de onda diferentes, desde ondas de radio hasta los rayos gamma. Sus efectos biológicos son muy diversos y dependen de su longitud de onda, penetración en la piel y tiempo de exposición, pudiendo aparecer poco después de la exposición solar o años más tarde.
El dermatólogo Jorge Isaac Neira, de la Clínica Piel de Ángel, explica que el eritema solar es una respuesta inflamatoria de la piel que aparece a las pocas horas de la exposición solar y alcanza su máxima intensidad a las 12-24 horas. Si no se toman las medidas necesarias para proteger la piel las consecuencias pueden ser fatales.
“La deshidratación es una de las consecuencias características del verano. La piel evapora agua a través de la transpiración y la pérdida se incrementa al bañarse con más frecuencia y por el contacto con el cloro en las piscinas”, afirma Neira quien sugiere ingerir mucho líquido y consumir verduras que contengan gran cantidad de agua, como lechuga, tomate, frutas, cereales, carnes blancas, entre otros, para hidratar el cuerpo desde adentro y así se tener resultados positivos en la piel.
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