El ejercicio es una actividad eminentemente necesaria en la vida del ser humano, pero en los últimos tiempos la ausencia del mismo, la comida chatarra, el poco descanso y la dependencia exagerada de la tecnología están creando una generación que desarrolla tempranamente hipertensión, diabetes, infartos y adelanta el fenómeno conocido como sarcopenia, que es la pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer o al llevar una vida sedentaria.
“El ser humano está hecho para moverse. Tiene más de 600 músculos y 200 huesos. No fuimos hechos para estar sentados y acostados, por eso es preocupante ver ahora que los niños ya no juegan y pasan el día sentados con juegos electrónicos, lo cual no es bueno porque no desarrollan su potencialidad físico, ni mental. Ellos necesitan aprender a trabajar en equipo”, afirma el médico internista Enrique Sánchez, director de educación médica del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.
Él explica que debido a una vida sin ejercicios cada día se diagnostican más adolescentes y jóvenes hipertensos y diabéticos. “En Nicaragua, alrededor de un 10 por ciento de la población padece de diabetes por la obesidad, el sedentarismo y los excesos de bebidas alcohólicas”.
De acuerdo con el doctor Sánchez, el ser humano alcanza la edad óptima (de madurez mental, emocional y física) entre los 30 y 40 años. En este período, también enfrenta el fenómeno natural conocido como sarcopenia o disminución de fuerza y masa muscular, que sin ejercicios los músculos se caen rápidamente y tendrá una apariencia mucho mayor.
“El problema es que cuando más necesitamos movernos, es cuando el ser humano pasa más tiempo sentado, debido a las exigencias del trabajo”.
Para superar la caída de masa muscular, el doctor Sánchez recomienda aprovechar cada minuto libre que se tenga en la oficina para poner en movimiento el cuerpo, como bajar y subir escaleras, por ejemplo.
Es recomendable hacer 30 minutos diarios de ejercicios como caminar, nadar o andar en bicicleta.
El director de educación médica, del Hospital Metropolitano Vivian Pellas, señala que la manera más fácil de poner a prueba su cuerpo y saber si está envejeciendo es sentarse y levantarse varias veces. “Si no se hace con la misma agilidad y lo cansa rápidamente, usted se dará cuenta del grado de deterioro muscular. Mientras más le cueste, más dañada está la persona”.
El doctor Sánchez indica que cuando una persona se mueve tonifica e irriga sus músculos, evita la pérdida de masa y fuerza muscular y oxigena sus músculos. Produce más antioxidante que evitar el deterioro de la circulación, produce más colesterol del bueno (hipoproteína de alta densidad, por sus siglas HDL), protege sus vasos sanguíneos, protege su corazón y arterias coronarias y disminuye el riesgo de Alzheimer y mejora su estado de ánimo.
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