El Vía Crucis de Nicaragua

Wilfredo Montalván

No hay duda de que el pueblo de Nicaragua es el más sufrido del continente americano. Desde antes y después de nuestra independencia de España, en 1821, nuestro país no ha tenido tregua. Guerras fratricidas, dictaduras nefastas, como las de Zelaya, Somoza y Ortega, terremotos de proporciones apocalípticas y una cadena de males colaterales, han obligado a nuestra desventurada nación a transitar por un doloroso Vía Crucis que hasta nuestros días no parece tener fin.

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  • Guerras fratricidas; dictaduras nefastas, como las de Zelaya, Somoza y Ortega, han obligado a nuestra desventurada nación a transitar por un doloroso Vía Crucis que hasta nuestros días no parece tener fin.

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En los anales de nuestra historia, miles de nicaragüenses de distintas ideologías o estamentos sociales se han sacrificado, luchando infructuosamente por ver brillar sobre nuestra patria el sol de la libertad y de la democracia. Mas todo ha sido en vano. Porque lo que actualmente vive Nicaragua puede llamarse cualquier cosa menos democracia. Cuando el señor Ortega, valiéndose de triquiñuelas asume todos los poderes del Estado, burlándose de las leyes, de la Constitución de la República y del pueblo, se convierte en un usurpador de la peor especie, pues como dice Montesquieu: “No hay tiranía más cruel que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia”. Esto, para los nicaragüenses conscientes no presagia nada bueno porque quienes ejercen el poder como producto de la farsa electoral de noviembre pasado, carecen de la legitimidad necesaria para representarnos dignamente. De un gobierno espurio como el del señor Ortega los nicaragüenses no podemos esperar alcanzar los niveles de bienestar a que aspiramos, porque como bien lo expresó Henríquez Ureña: “Jamás se han alcanzado objetivos nobles mediante procedimientos viles”.

Razón tenía, entonces, nuestro recordado poeta Pablo Antonio Cuadra, cuando en un artículo publicado en la revista internacional Opiniones, del mes de octubre de 1979, le explicaba a sus lectores lo difícil que es ser nicaragüense. “¡Ser nicaragüense no ha sido cosa fácil!” —decía él— para agregar a renglón seguido: “Pero ese costo a través de los siglos, esa dura y obligada lucha por definirnos contra el destino, nos ha dado una personalidad acusada, perfilada a golpes de adversidad y difícil como nuestra historia”.

El problema de Nicaragua es que en los 191 años que tenemos de vida independiente solo han llegado a gobernarla, con muy pocas excepciones, machetones, aventureros, malandrines, corruptos, y personas que huérfanas de principios y de moral solo se han preocupado por enriquecerse, junto a sus paniaguados, a la sombra del poder. Los estadistas han brillado por su ausencia. ¿Por qué en otros países, que muchos conocemos, los presidentes al terminar su período se van tranquilos a sus casas y no se aferran al poder como las hiedras a las ramas fértiles, tal como ocurre en Nicaragua? ¿Será que por sus actitudes delincuenciales en el ejercicio de la presidencia temen que al bajar a la llanura tengan que responder ante los Tribunales de Justicia? La alternabilidad en el poder es un principio fundamental en toda auténtica democracia y quienes no la practican no merecen ni el respeto ni la consideración ciudadana.

Ante los hechos consumados, la pregunta obligada es ¿qué hacer? A los nicaragüenses en el extranjero, que por razones comprensibles no podemos estar dando la batalla cívica dentro del territorio nacional, nos preocupa el comportamiento anémico de los partidos de oposición. ¿Es que ya se resignaron a vivir bajo el fraudulento y despótico régimen del señor Ortega y pretenden cubrirse bajo el manto gris de la claudicación? En otras palabras: ¿Es que ya se decidieron por el tortuoso camino del neo-zancudismo que significa la miel para unos pocos y la hiel para los miles de compatriotas que votaron por la libertad y la democracia? Los dirigentes de la llamada oposición tienen la palabra.  

El autor es Secretario General de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

COMENTARIOS

  1. Azotado y en la calle de la amargura
    Hace 14 años

    ortega es parte del grupo de los machetones, aventureros, malandrines corruptos y ect., por lo tanto don Wilfredo, usted esta cometiendo un gravisimo error al tratar de «senor» a un individuo huerfano de principios y de moral.
    Y si de viacrucis se trata los nicas tendran su Viernes Santo doloroso y sangriento donde mueran muchisimos inocentes para poder leberan a Nic. Cabe preguntarme: vendra despues a querernos gobernar otro satanas?(Haciendo alusion a la pintura en San Raf. del Norte).

  2. Denso
    Hace 14 años

    Buen articulo y resumen en pocas palabras de la historia de los gobernantes nefastos que le ha tocado a vivir a este pais;Nicaragua;donde los cambios solo se dan a punta de balas;ya que como usted dice,los tiranos como ortega y sus secuaces,roban y hacen tantos crimenes,que lo unico que les queda es seguir en el poder a guevo,por miedo a que se les lleve a la verdadera justicia por sus crimenes,una vez sin el poder;lo peor es que hoy en dia,se alian con otros tiranos,como chavez los castros,etc.

  3. Edgardo Jose
    Hace 14 años

    Por que atacar a Ortega de esta dictadura si no es el culpable? Los culpables son una camarilla de vividores sin dignidad, que buscan a alguien para hacerlo lider, aunque este sea un machaton, para vivir como sanguijuelas pegados al erario nacional y a las prebendas. Alguien cree que si aqui hubiera una Corte Suprema de Justicia, integrada por personas honestas y profesionales, estaria el Sr. Ortega y sus compinches en el poder? Claro que no, otro gallo nos cantara.

  4. roberto
    Hace 14 años

    sustraerse de el mismo. De manera que todos estos grupos sin excepcion, simplemente estan dispuesto a unirse en el «via crucis»gubernamental que Ortega les ha deparado a todos ellos.

  5. Aristófanes Envergadura
    Hace 14 años

    Debemos preguntarnos, entonces, cual es el comportamiento de la llamada oposición a lo laorgo del devenir histórico, si es que los caudillos temen bajar a la llanura, como problema emblemático de otros tantos que sifnifica no ser una oposición democrática. He allí el detalle…..

  6. roberto
    Hace 14 años

    lo endeudaron hasta no mas poder, y aun asi y con la complicidad de los politicos de la oposicion, llegaron al poder de nuevo con el pensamiento y a determinacion de quedarse en el, asi tengan que porner al pais, la constitucion y la leyes del mismo patas para arriba. eL autor, se pregunta, si es que es los nicraguenses que viven en el pais, sin distingo de bandera y colorores, ya se han resignado a vivier bajo la irregularidad del mandato de Ortega/ y yo le diria, que no hay que ser ciego para

  7. roberto
    Hace 14 años

    Una cosa es segura que eso de aferrarse al poder, es un mal que siempre ha tenido su arraigo en la AL casi exclusivamente, gobiernos del orden militar o civil, ambos has sido culpables de este fenomeno. Que lo que esta pasando en nuestro pais, es ilegal y antidemocratico, podria ser cierto, pero hasta la fecha, nadie, ni nada ha sido capaz de detener el carro Orteguista, del cual ya se sabia que no iban a ser diferente de lo que mostraron en los 80, anos en los cuales casi destruyeron y

  8. roberto
    Hace 14 años

    no poder ver, y notar lo que esta sucediendo en el pais con nuestros politicos, comerciantes, productores y financistas, quienes de alguna u otra forma se estan beneciando del 4% de crecimiento productivo en el pais, y que eso los hace sentirse contentos y conformes, por el otro lado la gran masa que no gozan de esos beneficios, no dicen y hacen absolutamente nada, proque ellos cayeron en un estado de coma gubernamental/social/economico hace ya algun tiempo atras y les es imposible el poder

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