Las reformas electorales, que se demandan desde el 2006, ya no tienen cabida. Primero las rechazó el Gobierno del FSLN y luego la Alianza PLI. Ahora, varias organizaciones civiles, que exigían su aprobación, parecen resignadas. Julio Icaza Gallard, del Movimiento por Nicaragua, asegura que “la sociedad civil (del país) es bastante flexible” y aunque no renuncian a la demanda de un mejor sistema electoral, cree que “no necesariamente (esto) requiere reformas a la Ley Electoral” en este momento.
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