El servicio digital del Diario LA PRENSA el pasado martes 27 de marzo, del año en curso, informa que el FMI y el BCN afirman que ya se está evaluando el resultado del Programa Financiero de Crédito Ampliado (PFCA) que Nicaragua había firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI); según la nota digital a cargo de Lucía Navas, el señor representante del FMI dice: Según Di Bella, esta evaluación es importante porque permitirá conocer cuáles fueron las fortalezas, problemas y el impacto que tuvo el programa en el país en cuanto a la reducción de la pobreza y el crecimiento económico del país.
Es necesario señalarle al funcionario del FMI que la historia económica y social, de los últimos cuarenta años, ha mostrado que los programas económicos que ha diseñado el FMI y que han aplicado los gobiernos, cada uno en su momento, en los países como Nicaragua, no han tenido fortalezas, y su impacto no ha logrado reducir la pobreza. Por el contrario, hoy en el 2012 hay más pobres y en extrema pobreza en Nicaragua, que en el año 2000.
Ciertamente los programas del FMI no han trabajado, ni estudiado las causas de la pobreza, de la desigualdad, ni de la injusticia social que vivimos los nicaragüenses. Por lo tanto, su impacto siempre sigue siendo negativo. Veamos en detalle, la principal preocupación del FMI son tres aspectos: que no haya inflación, que las reservas internacionales se mantengan o crezcan y que el país pague de forma sistemática la deuda priorizada. Lo demás no le importa, no le interesa al FMI. Al FMI nunca le ha importado la reducción de la pobreza, y lo leemos en su acta constitutiva, no fue creado para reducir pobreza, ni para atender las necesidades humanas. Fue creado para controlar las capacidades financieras y monetarias de los países miembros, para que estos puedan jugar en el sistema capitalista, en el mercado de bienes y servicios y nada más. Es un policía financiero mundial.
Nicaragua no necesita evaluar el impacto del programa de país, ya lo sabemos, ya lo conocemos, ya lo estamos viendo y viviendo señor Di Bella, hoy tenemos un millón de niños y adolescentes fuera de las aulas de clase; hoy tenemos un millón quinientos mil nicaragüenses de ambos sexos en edad de trabajar, o sea que pertenecen a la PEA que están en el desempleo pleno, tenemos un millón de nicaragüenses migrantes activos que no conviven con su familia, hoy tenemos un 47 por ciento del total de la población desnutrida y subalimentada, además, registramos que un 31.5 por ciento se encuentra con hambre de verdad, sin acceso a alimentos. Y, revisemos las calles de las principales ciudades del país, hoy, hay más indigentes y personas empobrecidas que piden ayuda que hace diez años atrás. Hoy el Gobierno no logra invertir más en educación y en salud por pagar la deuda, veamos el Presupuesto General del país. El autor es sociólogo e investigador social
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