Elízabeth Romero
El tema del tráfico de droga debe ser abordado en el país como “una amenaza de seguridad nacional” y requiere de “una auténtica concertación nacional de todos los sectores”.
El mismo estudio propone que la prevención del consumo de drogas debe enfocarse en adolescentes y jóvenes en edad escolar.
Otra de las recomendaciones del Ieepp es de que el Estado debe asumir con mayor beligerancia la atención de los drogo-dependientes para reinsertarlos curados a la sociedad.
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El planteamiento lo hizo el director del Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana de Nicaragua (Cesnic), David Silva, uno de los panelistas durante el tercer día del primer foro audiovisual promovido por el organismo de derechos humanos Ad Hoc y auspiciado por el programa Fodecid Giz, con el apoyo del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), junto a la Universidad Centroamericana (UCA), y la Fundación Luciérnaga. En el mismo participaron representantes de organizaciones que abordan el tema, periodistas y estudiantes de comunicación de la UCA, y el propósito del foro fue de sensibilizar a Nicaragua sobre la situación del crimen organizado, viendo el “espejo” de México. Silva señaló que en el país la Policía Nacional ha realizado algunos esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado, pero estima que Nicaragua “ha ido perdiendo los espacios” como el país más seguro de Centroamérica.
Es del criterio que en esta tarea debe participar la comunidad “sin exclusión”. Y en la prevención deben involucrarse todas las instituciones del Estado, así también fortalecer los roles de los gobiernos locales, “que es nulo”.
El experto en temas de violencia y narcotráfico que participó en el foro, Eduardo Correa, propuso “el debate” sobre el tema.
Sin embargo, el fiscal regional en Bluefields, Boanerges Fornos, preguntó si se ha hecho un estudio serio para saber si el país está preparado con infraestructura y otros requerimientos, en caso de que se legalice el consumo de droga y haya una avalancha de adictos.
Las conclusiones de un estudio realizado por el Ieepp sobre Factores que Generan el Comercio de las Drogas en Nicaragua, a cargo de Roberto Orozco, revela que la principal fuente de suministro de cocaína en el país es lo que llaman como “derrame”, que no es más que la cocaína que se queda en Nicaragua como parte del pago que entregan parte de las estructuras transnacionales a las locales.