Los empresarios privados independientes, o sea los que no forman parte del clan familiar y el entorno político de Daniel Ortega, han demostrado más preocupación que el Gobierno ante la posibilidad de que este año Estados Unidos no conceda a Nicaragua los waiver , los cuales son indispensables para recibir la cooperación estadounidense, tanto la de gobierno a gobierno como la que se otorga por medio de los organismos financieros internacionales.
La preocupación surgió desde enero pasado, cuando la secretaria de Estado de Estados Unidos, señora Hillary Clinton, advirtió que este año su Gobierno haría “un escrutinio agresivo” de los préstamos a Nicaragua en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM). Esto por el fraude electoral de noviembre pasado y el grave socavamiento de la democracia que ha hecho el régimen de Daniel Ortega. Y el temor empresarial se ha reactivado en estos días, ante la anunciada visita a Nicaragua del jefe de la oficina para Centroamérica del Departamento de Estado de Estados Unidos, señor Gonzalo Gallegos, quien viene precisamente para evaluar si este año el país debe ser o no beneficiado con los waiver.
Es lógico que el empresariado independiente se preocupe más que el Gobierno por la suerte de la cooperación estadounidense. Son los empresarios los que arriesgan su capital para producir la riqueza del país, necesitan que la economía funcione y para eso es necesario que haya el mayor flujo posible de recursos externos. En cambio, los gobernantes solo gastan lo que producen los demás, aparte de que en lo que se refiere a la cooperación externa el clan Ortega debe sentirse muy contento con la gran ayuda de Venezuela, que le ha permitido crear y aumentar vertiginosamente sus riquezas sin rendir cuentas a nadie.
El waiver es una dispensa de la aplicación de las leyes estadounidenses que prohíben dar cooperación económica de Estados unidos a países que no cumplen las normas fundamentales de transparencia fiscal, y a los que, habiendo confiscado propiedades de ciudadanos de Estados Unidos, no las hubieren devuelto o indemnizado ni las estuvieren indemnizando correctamente. De manera que son dos los waiver, los cuales se aprueban anualmente, el de transparencia fiscal más o menos en abril y el de propiedad a mediados de año.
Sin duda que la suspensión de la ayuda estadounidense sería un duro golpe a la economía de Nicaragua, tanto la que se asigna de gobierno a gobierno como la que se canaliza a través de los organismos financieros internacionales. Pero la verdad es que en los años anteriores EE. UU. no ha negado el waiver de transparencia fiscal al gobierno de Daniel Ortega, a pesar de que no ha incluido en el presupuesto nacional la cuantiosa cooperación venezolana; y el waiver de la propiedad también ha sido concedido porque EE.UU. considera que el régimen orteguista ha avanzado en la solución de este problema.
En todo caso, los portavoces norteamericanos han sido claros en decir que es en el interés de la política de EE.UU. que los waiver se han otorgado a Nicaragua, y nada indica que esa posición vaya a cambiar este año.
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