Quito/EFE
Los indígenas entregarán al ejecutivo una propuesta de “diecinueve puntos”, que incluye iniciativas contra la minería a gran escala, la seguridad alimentaria, la ley de aguas y reformas agrarias, entre otras.
Luego de realizar asambleas en el país, organizarán una “gran convención nacional”.
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Una multitudinaria marcha de indígenas ecuatorianos atravesó ayer Quito, tras recorrer el país desde el 8 de marzo, en El Pangui, para concentrarse en el céntrico parque “El Arbolito”, desde donde dijeron “¡Caipimi canchi, caraju!” (“Aquí estamos, carajo”, en quichua) contra la minería a gran escala que impulsa el Gobierno.
El presidente Rafael Correa, que ha presidido la mayoría de concentraciones a favor de su Gobierno, estimó que una realizada ayer sumó entre 50,000 y 60,000 personas y calificó de “rotundo fracaso” la de los indígenas.
“No somos ni cinco ni cien, como dice el Gobierno, hay millones de ecuatorianos que no estamos de acuerdo con el Gobierno, con la minería, con los insultos”, señaló Luis Macas, legendario líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).
“Hemos venido a Quito para decirle al señor Correa que no insulte, que más bien escuche” a la población, agregó Macas, tras señalar que los movimientos sociales no confían en la apertura al diálogo que ha ofrecido el Gobierno.
Macas insistió en que presentarán al Gobierno y a la Asamblea Nacional una lista de peticiones, entre las que se incluye “No a la minería”. Por su parte Humberto Cholango, presidente de Conaie, manifestó que la movilización “no es desestabilizadora” como dice el Gobierno, sino que exige un cambio en la conducta de Correa.Cholango rechazó la presunción de Correa, de que la movilización era financiada por grupos poderosos y replicó que, para él, una muestra de lo contrario es que han sido “los banqueros (los que) han ganado mucha plata en los cinco años del Gobierno”.