Wilfredo Martínez Tercero, de 18 años, fue encontrado culpable por un jurado de conciencia, por el asesinato de dos mineros artesanales a los que decapitó.
Ambos crímenes ocurrieron en una mina de Bonanza, en la Región Autónoma Atlántico Norte. Martínez Tercero dijo que su amigo Alejandro López García —una de las víctimas— le debía 7 mil córdobas y que llegó hasta la mina a cobrarle.
Luego de un pleito decidió matarlos. El Ministerio Público pidió la pena máxima por cada asesinato y cuatro años por el robo de un celular, perteneciente a una de las víctimas.
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