José Denis Cruz
Grethel Ocampo Acosta tiene 36 años y se considera “hermosa”. A eso de las 2:00 p.m. camina en el sector de Plaza el Sol, cobijada por la abrasadora tarde, consciente, quizá, de que las altas temperaturas de la época podrían provocarle un infarto.
Durante los meses de marzo y abril la posibilidad de que se produzca un infarto es más frecuente y aumenta del 15 al 20 por ciento, advirtió el presidente de la Asociación de Cardiólogos de Nicaragua, José Daniel Meneses.
Según el cardiólogo las altas temperaturas provocan deshidratación y esta a la vez acelera el corazón, aumentando así el trabajo cardíaco.
En los últimos días las temperaturas, en algunas zonas del país, han aumentado a más de 33 grados centígrados, según Ineter, por tanto el doctor Meneses recomendó tomar mucho líquido durante todo el día y de esta manera evitar que se produzca una taquicardia, la que predispone a que un infarto sorprenda a las personas en la calle o en sus casas durante una jornada de calor.
Ocampo debe buscar la sombra para evitar el Sol. Y no salir de casa si no está vestida con ropa ligera y fresca. Justo ese estilo de ropa recomienda el cardiólogo. “A las personas obesas les recomiendo usar ropa ligera y estar en lugares frescos no exponerse al Sol”, indicó Meneses.
Entre otras cosas, el doctor también orientó “tomarse la presión de manera regular, al menos un par de veces al día”, pues según él, ayuda a tener una idea de cómo está la presión arterial.
El pasado domingo la capital registró una temperatura de 37 grados centígrados en Managua, mientras en Chinandega 39.1 grados. El médico afirmó que “a mayor temperatura, mayor aumento de la presión”, por tanto “en esta temporada de verano siempre hay un aumento de infartos”, y evitarlos dependerá de las rigurosas medidas que tomen los ciudadanos.
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