Wilder Pérez Roque
Sorprender a un niño vestido de azul y blanco, en el momento en que sonríe frente a su computadora nueva, es el punto culminante de la entrega de 5,000 laptops XO. Pero poco se sabe del trabajo que implica lograr esta escena.
María Josefina Terán de Zamora, presidente de la Fundación Zamora Terán, lo tiene tan claro que lo resume en una frase: “No lo lograría un Gobierno solo, ni solo la empresa privada”.
Eso se refleja en la isla de Ometepe, ubicada en el Gran Lago de Nicaragua. Terán de Zamora explica que el Gobierno tiene el dinero, pero no el tiempo; la empresa tiene la logística, pero no la cobertura, y luego está el trabajo de los donantes, voluntarios, más gente que apoya de cualquier manera.
La Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), donaciones grandes de dinero de al menos diez empresas y personas filantrópicas de Nicaragua, más otros aportes menores, son parte de los pilares de esta obra.
Asimismo la empresa Amnet garantizó la conectividad en las 32 escuelas que tendrán internet; Imsa construyó las antenas y Megaredes las instaló. Optim hizo que funcionaran esas redes y esas antenas, además de poner el soporte de la fibra óptica, Ipesa facilitó los servidores a las escuelas, Almacenadoras Lafise transportó las computadoras y Parmalat garantizó el refrigerio.
La Empresa Portuaria Nacional, la Policía de Ometepe, 12 transportistas de la isla y las dos alcaldías de la isla, también brindaron sus aportes. Se necesitaron tres meses para capacitar a los profesores, de manera que el proyecto no fracase. USAID facilitó el entrenamiento.
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