A juzgar por las informaciones periodísticas, en la presentación del estudio de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) sobre Crecimiento Inclusivo, el jueves pasado, se enfatizó en la idea de que para lograr el crecimiento económico y salir de la pobreza, o reducirla, hay que “ olvidarse” de la política y no dedicar tantos esfuerzos a la discusión de la agenda de gobernabilidad.
Sobre el significado de gobernabilidad hay diversas opiniones, como se sabe, pero en términos generales se considera que tiene un contenido democrático: Estado de Derecho, elecciones justas y limpias, alternancia en el poder, seguridad jurídica, transparencia gubernamental, respeto a los derechos humanos, libertad de expresión e información sin restricciones, etc.
O sea que la gobernabilidad es algo político por excelencia, pero mientras para algunos la gobernabilidad democrática es indispensable para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, para otros no es necesaria, o más bien representa un freno al crecimiento y al desarrollo por aquello de que los políticos todo lo discuten y exponen a la controversia pública.
En la actualidad, ante el llamado milagro económico chino, hay quienes consideran que el modelo a seguir es el de China. En la República Popular China no existe la política y por lo tanto no hay gobernabilidad democrática, lo cual supuestamente le ha permitido crecer a un ritmo inusitado y sostenido, sacar de la pobreza a decenas de millones de personas y desarrollarse a tal grado que amenaza el liderazgo económico mundial de Estados Unidos.
Pero el crecimiento económico de China no se debe tanto a la ausencia de política, o sea la falta de libertades y derechos democráticos, como a la explotación despiadada y salvaje de una inmensa masa laboral esclava o semiesclava. China es un paraíso totalitario del capitalismo salvaje, allí no existen derechos humanos ni siquiera como concepto y su extensa geografía está sembrada de campos de concentración, donde una multitud de opositores y disidentes están condenados a trabajo forzado.
Es obvio que el modelo chino de cero política y carencia absoluta de instituciones democráticas y libertad, no puede ser la vía adecuada y mucho menos la única hacia el crecimiento económico y la erradicación de la pobreza. Otros países, incluso en Asia, han logrado o están logrando extraordinarios ritmos de crecimiento con mucha dinámica política y con gobernabilidad democrática. ¿Y por qué no aprender del ejemplo de Chile, Uruguay, Brasil, o la India en Asia, países admirables que han logrado óptimos índices de crecimiento económico, reducción de la pobreza y desarrollo humano, con una intensa actividad política y vigencia plena de las libertades democráticas y los derechos humanos?
La experiencia histórica ha demostrado que en América Latina la economía no funciona bien sin libertad y democracia, las cuales solo se pueden conquistar y hacer funcionar mediante la discusión y la acción política.
Es cierto que en Nicaragua la política partidista está corrompida, pero lo que hay que hacer es depurarla, pues mientras haya nicaragüenses que se dediquen a la buena política habrá esperanza de que Nicaragua vuelva a ser República y que crezca en libertad y con democracia .
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