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Whitney Houston, que reinó como la monarca de la música pop hasta que su majestuosa voz e imagen real fueron destrozadas por el consumo de drogas, murió ayer a sus 48 años.
Las causas de su muerte se desconocen aún. En la cima de su éxito, en las décadas de 1980 y 1990, Houston era la chica dorada del sector musical y una de las artistas con mayor venta de discos.
Pero al final de su carrera las drogas le pasaron la factura, su voz se volvió rasposa y enronquecida y las ventas de sus discos se desplomaron.
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