AFP
Un caso por acoso policial contra latinos fue lanzado en 2009 por el Departamento de Justicia tras reiteradas denuncias por violación de los derechos civiles contra la minoría étnica en East Haven, un pueblo de 30,000 habitantes situado al noreste de Nueva York.
Tras más de dos años de investigación, la justicia procesó el 24 de enero a cuatro oficiales de la policía de East Haven, entre ellos el sargento John Miller, por conspiración contra los derechos constitucionales, privación de los derechos constitucionales y obstrucción de los mismos.
Los oficiales están acusados de realizar operativos ilegales contra comercios en manos de latinos, acosar a automovilistas latinos, proceder a arrestos alegando razones falsas, intimidación y uso indebido de la fuerza, según el acta de inculpación de la fiscalía federal. Los cuatro oficiales se declararon inocentes de los cargos, que tienen penas de entre 10 y 20 años.
“Esta persecución con perfil racial ha marcado un sentimiento de temor, de rechazo. Hay un sentimiento de indignación”, señaló ayer Raúl Erazo, cónsul ecuatoriano en New Haven, vecina a East Haven.
El caso se agravó esta semana tras saberse que el jefe de la policía, Leonard Gallo —que podría ser inculpado según la prensa local— se jubilará repentinamente hoy.
Esto se suma a las fuertes críticas contra el alcalde Joseph Maturo, quien al ser consultado sobre cómo podría ayudar a la comunidad latina, Maturo afirmó que “podría comer unos tacos”.
La comisión policial de East Haven decidió despedir a Gallo tras darse cuenta de la decisión de jubilación de este.
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