Aún después y a pesar de que fueron defraudadas su candidatura presidencial y su aspiración de impulsar una revolución de la honestidad gubernamental en Nicaragua, don Fabio Gadea Mantilla sigue batallando por una renovación ética en el ejercicio del poder público. Y en ese empeño don Fabio demanda ahora a los diputados de su propio partido o alianza política, que prediquen con el ejemplo dando muestras evidentes de que estaban y están dispuestos a cumplir lo que prometieron.
A fines de diciembre pasado, LA PRENSA nombró a don Fabio Gadea Mantilla como personaje del año 2011, por sus múltiples méritos políticos, profesionales y personales, entre los cuales se destaca precisamente su convocatoria a promover un cambio sustancial en la conducción del país, que no sea solo de partido y de personas sino también y sobre todo de modo de gobernar. Es decir, que el poder público no siga siendo un botín de politiqueros, sino un medio para servir a los ciudadanos con modestia y frugalidad. No en balde, durante su campaña política, don Fabio invocó muchas veces —y lo hace a menudo en sus comentarios radiales—, la frase del gran José Martí de que “la patria es ara no pedestal”; traduciéndola a que el ejercicio de la función gubernamental debe ser para servir a la patria y a la nación, no para servirse de ellas.
En ese espíritu, en una de sus recientes Cartas de Amor a Nicaragua transmitida por Radio Corporación y publicada en formato de artículo en LA PRENSA del martes de esta semana, don Fabio demanda públicamente a los diputados de la Alianza PLI, los cuales constituyen la única oposición parlamentaria sobreviviente en el país, que pongan en práctica aquellos compromisos éticos de la campaña electoral que son posibles y fáciles de cumplir.
Don Fabio ha revelado que en la Alianza PLI algunos de sus compañeros “no creían mucho en la mención de la honestidad como eje de campaña ” Pero reitera que su “insistencia en proclamar la revolución de la honestidad se debía y se debe, a que, cuando hay honestidad en un gobierno, se resuelven poco a poco, pero seguramente todos los otros requerimientos que el pueblo necesita ”
Don Fabio recuerda a los parlamentarios de su alianza electoral que él proclamaba en sus discursos “el propósito de suprimir prebendas de diputados, libres introducciones, regulación de bonos de combustible, suprimir los 430 mil córdobas anuales (que se asignan los diputados para financiar supuestos proyectos sociales), regular el asunto de las pensiones vitalicias, etc.” Y agrega el excandidato presidencial democrático: “Pienso que de esta forma la bancada democrática de la Alianza PLI proyectará la honestidad administrativa que proclamó su candidato en la campaña presidencial, se pondrá una flor en el ojal y sus diputados destacarán como verdaderos padres de la patria”.
Don Fabio tiene razón. Lo que él demanda a sus diputados no es populismo ni demagogia. Se trata de cumplir un compromiso de honestidad política que además ni siquiera implica ningún sacrificio para los diputados de la oposición. Solo tienen que abstenerse de recibir unos vergonzosos privilegios que forman parte del inmoral sistema de corrupción imperante en el país.
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