Noel Amílcar Gallegos
Sobre el féretro de la doctora María Cristina Rodríguez, los adoloridos familiares depositaron abundantes flores y una carta de amor, como señal del vacío que deja entre ellos. Así fue despedida la profesional de la medicina, en el cementerio de Monimbó de su ciudad natal Masaya la tarde de ayer.
En un solo coro los dolientes le dijeron “Tinita te amamos”. La familia de Rodríguez fue acompañada por amigos, vecinos y colegas, así como por agentes de la Policía de la delegación de Masaya, y por miembros del Ejército, quienes entregaron la bandera azul y blanco de nuestra patria a la madre de la fallecida, en señal de que la doctora entregó su vida en cumplimiento de su deber.
SER HUMANO BONDADOSO
La muerte sorprendió a la anestesióloga a los 32 años. “Este acompañamiento masivo es porque mi sobrina fue una persona bondadosa y alegre, jovial con sus amigos, compañeros de clases y sus vecinos. Siempre será bien recordada”, comentó su tía Mirna Rodríguez.
Su secundaria la cursó en el Instituto Héroes y Mártires de la Reforma, luego estudió medicina general, enseguida se especializó en algología, y por ser una de las mejores estudiantes se ganó una beca para especializarse más en anestesiología, en Venezuela.
En la capital de ese país encontró la muerte el pasado domingo en un accidente de tránsito.
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