Ledia Gutiérrez
Sicóloga clínica
Vivir bien la vida es de sabios, es cuestión de actitud, la vida es bella como dice Roberto Benigni, autor y coescritor de esa maravillosa filmación, magistral ejemplo que a pesar de los atroces momentos que vivió en los campos de concentración nazi, supo vencerla con alegría, así es la vida ¡bella!
Gozar de salud física y mental es cuidar de no hacernos daño, de no permitirlo, si diario nos proponemos amar, reír, hacer bien lo que nos corresponde, perdonar, dejar resentimientos, rencores, eso es salud espiritual que también es parte del ser humano.
Solo pensemos que el tiempo es corto, la vida es pasajera, no la desperdiciemos, gocémosla, seamos alegres, pongámosle sabor a la vida, podemos elegir, decidirnos a transformar circunstancias cruentas, casi imborrables.
Pero todos tenemos historias, algunos con pasados muy tristes, que les arrebataron la oportunidad de poder disfrutar de los bondades de la vida, pues no elegimos la familia, no contaron con nosotros como deberíamos ser tratados, no podemos controlar muchos eventos, pues no están al alcance nuestro: la traición que hiere, el abandono que rasga el alma, las separaciones que creemos irreparables, la muerte de un ser amado, que son irreversibles o tan cruentas como las salvajes violaciones y, en fin, hechos que marcan nuestras vidas, o provocan daños psíquicos que dejan a las personas destrozadas emocional y espiritualmente, dejando huellas difíciles de borrar. Pero siempre hay un nuevo amanecer.
Existen métodos eficaces que nos ayudan a mejorar nuestra existencia, consejos útiles que pueden transformar nuestras vidas. A partir de hoy estaré aquí con ustedes en este espacio con consejos prácticos, que espero sean de mucha ayuda.
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