Fabián Medina Sánchez
DEPREDADORES
“El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás”. La frase anterior se le atribuye a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, e independiente de la opinión que tengamos de esta señora, la cita sirve para resumir nuestra historia reciente. Nicaragua ha sido administrada por equipos depredadores que ofrecen una momentánea sensación de bienestar consumiendo, regalando y malgastando las riquezas que encuentran sin preocuparse mucho por crear las riquezas futuras.
CHAPULINES
En realidad son como las langostas o los chapulines, que atacan un sembradío, se comen una parte y destruyen y desperdician el resto, pero son incapaces de sembrar algo que puedan comerse en el futuro. De tal forma que una vez que han arrasado con el cultivo tienen que marcharse cierto tiempo, a la espera de que la gente que de verdad trabaja en cosas productivas acumule otra capa de riqueza a la que le puedan caer después.
CHARANGA
Veamos este gobierno. ¿Está produciendo más? Las cifras oficiales indican que efectivamente hubo un crecimiento de las exportaciones, pero solo porque aumentaron los precios en el mercado internacional. Las mismas cifras oficiales muestran que el volumen de lo que se produce ahora es menor que lo que se producía antes. No estamos creciendo en infraestructura productiva porque este no es un gobierno que se preocupe en el mañana. Pero la verdadera actitud depredadora se aprecia mejor en el manejo del dinero que queda del petróleo venezolano: millones y millones de dólares se van en populismo, corrupción y negocios particulares en una charanga que nos avergonzará el resto de la historia.
ESCENARIOS
Vistas las cosas así, solo quedan a mi criterio dos posibilidades. Una, que cuando ya no haya más que repartir y repartirse, Ortega tenga que dejar el poder, por las buenas o por las malas, para irse a la oposición a esperar que Nicaragua vuelva a recuperar algo de riqueza; y dos, que decida mantenerse aún en el tiempo de las vacas flacas, pero para ello deberá establecer un control totalitario, tipo Corea del Norte o Cuba, que sofoque los descontentos, incluso de aquellos que hoy le hacen barra. ¿Qué cree usted que sucederá?
BOMBA DE TIEMPO
Ahorita mismo estamos viviendo la bomba de tiempo que Ortega tenía activada para que estallara después de las elecciones. Las alzas vienen en cascada, caerán también ahora sobre nosotros las reformas tributarias y al seguro social que fueron postergados por populismo y cálculos electorales. ¿Se imaginan si hubiese ganado don Fabio Gadea? Ahora no tienen a quien echarle la culpa. Y la cosa se podría poner peor, si se caen los precios de nuestros productos en los mercados internacionales o dejara de llegar el dinero venezolano, que está en alitas de cucaracha, ya sea por la enfermedad de Chávez o porque este pierda las elecciones ante una oposición que tienen la intención de dar la batalla unida.
CULPAS
A simple vista este sería el mejor momento para Ortega. Tiene el control de todas las instituciones. Una amplia mayoría en la Asamblea Nacional. Pulverizó a la oposición. Controlan todas las alcaldías. El Ejército y la Policía le hacen los mandados… ¿Qué más podría pedir? Mucho. Tiene grandes problemas. Tal vez por lagarto. Ahora ya no tiene a quién echarle la culpa de todo como ha sido su costumbre. Ya no puede alegar que es culpa de “los 45 años de dictadura somocista” como se decía en los ochenta, ni por “los 16 años de gobiernos neoliberales” como decían hasta hace poco, ni puede decir que la “oposición bloquea las leyes” en el parlamento.
EXCUSAS
Para bien o para mal, todo lo que suceda en Nicaragua será absoluta responsabilidad de Daniel Ortega y su equipo. Ya se quedaron sin excusas, aunque, conociéndolos como los conocemos, algo buscarán que inventarse para explicar el desastre que son y si no, siempre les quedará echarle la culpa al “imperialismo norteamericano” y “al capitalismo salvaje”. Ellos son así.