EFE
Los servicios de rescate localizaron ayer el cuerpo sin vida de una mujer en la zona sumergida de la popa del crucero Costa Concordia, que naufragó el 13 de enero en la isla del Giglio, según fuentes de Protección Civil italiana. La víctima llevaba el chaleco salvavidas.
Con este hallazgo, son trece las víctimas mortales de la tragedia, de las cuales solo ocho han sido identificadas. Además, una veintena de personas están desaparecidas, entre ellas la peruana Erika Soria, de 26 años, que trabajaba como camarera en el crucero.
El jefe de la Protección Civil italiana, Franco Gabrielli, advirtió de la posibilidad de que en el crucero viajaran algunas personas que no constan en los registros, por lo que no descartó que el número de desaparecidos pueda ser mayor.
Gabrielli aludió al caso de una joven húngara, cuya desaparición fue denunciada por sus familiares, que aseguran que la chica les llamó desde la nave. Se cree que habría estado a bordo como invitada de alguien de la tripulación.
También advirtió de que podrían haber pasajeros “clandestinos”.
Sobre el impacto medioambiental que pueda generar el barco con 2,800 toneladas de combustibles, Gabrielli señaló que hay niveles normales de hidrocarburos propios de cualquier zona de puerto y que los exámenes de toxicidad han resultado negativos.
Los medios de comunicación italianos informaron ayer que se busca un ordenador portátil, que podría contener datos relevantes para las pesquisas y que el capitán Francesco Schettino se habría llevado del barco y entregado, según investigadores, a una mujer ya identificada.
Schettino aseguró el martes durante un interrogatorio que la naviera conocía la práctica de acercar los barcos a la costa para “saludar” y la apoyaba como sistema “publicitario”.
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