Por Wilder Pérez R.
Si quiere tener una idea de cuántos sedimentos lanza Costa Rica al río San Juan de Nicaragua cada día, agarre un vaso con agua, introduzca un pez, agregue diez cucharadas de tierra contaminada, agite bien y observe. Repita el proceso de forma constante.
Si quiere saber cuántos sedimentos ha depositado Costa Rica en el mismo río durante 150 años, imagine un cerro con la altura del antiguo Banco de América, multiplicada por diez.
En Managua, el diputado japonés Yasutoshi Nishimura dijo que espera que el puente sobre el río San Juan, que su país donó a Nicaragua, unifique a Centroamérica.
[/doap_box]
Estos datos no son inventados. Aparecen en el último estudio realizado en el río San Juan por la Convención Ramsar, que rige los humedales de importancia internacional, en su versión 2009-2012.
El último esfuerzo que hizo Costa Rica para soterrar el río San Juan fue la carretera de 160 kilómetros paralela al cauce, cuya margen sur marca la frontera con Nicaragua.
La misma atenta contra la biodiversidad nicaragüense, algo que apenas reconoció esta semana el gobierno costarricense.
“Puede que haya cosas ahí, un poquillo de sedimento que haya caído al río”, confesó el jueves el canciller tico Enrique Castillo.
El funcionario probablemente mintió en términos de cantidad, ya que a lo largo de la carretera pueden observarse derrumbes extensos que terminaron en el río. Pero quizá no mintió en comparación con todo lo que su país le ha tirado a los cuerpos de agua de Nicaragua.
El análisis de Ramsar indica que el “Lago de Nicaragua, el humedal de los Guatusos y el río San Juan están siendo afectados por la descarga de nutrientes y agroquímicos de las áreas de agricultura intensiva, provenientes principalmente del cultivo de cítricos de plantaciones en territorio costarricense”.
Dos organizaciones ambientales nicaragüenses demandaron judicialmente a Costa Rica por los daños causados por la carretera.

Ver en la versión impresa las páginas: 2 A