Roma/EFE
Las cinco víctimas, una mujer y cuatro hombres de entre 50 y 60 años que, con los chalecos salvavidas puestos, se encontraban en la parte de la popa del barco sumergida bajo las aguas del mar Tirreno.
De momento, 22 personas que viajaban a bordo del crucero continúan desaparecidas, entre ellas la también peruana Erika Soria, de 26 años, que trabajaba de camarera en el Costa Concordia.
En la lista de desaparecidos figuran, entre otros, seis italianos, una decena de alemanes y dos estadounidenses.
Hoy comenzarán las tareas de preparación para la evacuación de las 2,380 toneladas de carburante que contiene el barco encallado y que amenaza al rico ecosistema marino de la zona.
En la imagen de arriba, facilitada por las autoridades, se observa a un grupo de pasajeros que resbalaban a un bote al momento de la tragedia del buque.
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Una conversación telefónica entre Francesco Schettino, capitán del crucero Costa Concordia, que naufragó el viernes en Italia, y la Capitanía de Puerto publicada ayer en la prensa italiana desvela que este abandonó el barco antes de que se evacuara a todos los pasajeros y no volvió pese a que se lo ordenaron.
A las 9:54 p.m. horas locales (20.54 GMT), con el barco ya encallado frente a las costas de la isla del Giglio, en el centro de Italia, el capitán aseguraba que todo estaba bien y que se había tratado de un problema técnico.
Según publica Corriere della Sera, la Capitanía preguntó a Schettino a las 12:32 a.m. horas locales, cuántas personas quedaban a bordo, y aunque la nave estaba aun llena el comandante respondió que solo unas 200 o 300. La respuesta hizo levantar sospechas a la Capitanía que le preguntó si aún estaba a bordo, y Schettino confesó que el barco se estaba inclinando y lo había abandonado.
«Pero, ¿cómo qué ha abandonado la nave?», preguntaron desde la Capitanía. Aunque el capitán se retractó y dijo que no había abandonado el crucero, desde la Capitanía no le creyeron.
«Vuelva inmediatamente a bordo, suba por la escalera de seguridad y coordine la evacuación. Debe decirnos cuánta gente hay todavía allí: niños, mujeres, pasajeros, el número exacto de cada categoría (…) Antes ha declarado que ha abandonado el barco, vuelva a la proa y coordine el rescate, porque ya hay muertos», le exigieron.
Schettino que ya se encontraba en tierra firme y que nunca regresó a la nave, según los investigadores, preguntó cuántos cadáveres había. «Es usted quien me tiene que decir cuántos. ¡Qué quiere hacer! ¿Irse a casa? Vuelva inmediatamente arriba y nos dice lo que hay que hacer, cuántas personas quedan y lo que necesitan», ordenaron.
El comandante aseguró que volvería, pero testigos e investigadores que llevan el caso, afirman que nunca volvió y que le vieron coger un taxi hacia un hotel.
El naufragio se debió, según la compañía Costa Cruceros, a un «error humano» del capitán que acercó hasta unos 150 metros de la costa de la isla del mar Tirreno y en la maniobra impactó con un escollo.
