TEHERÁN/AFP
El asesinato de un científico nuclear iraní en un atentado con coche bomba el miércoles provocó una ola de cólera este jueves en Teherán contra Israel, el principal sospechoso, y contra Estados Unidos, que aseguró «no tener nada que ver» con ese atentado. Algunos diarios de línea dura llegaron incluso a pedir represalias.
«Bajo la ley internacional es legal llevar a cabo represalias por el asesinato del científico nuclear», sostuvo el diario Keyhan en un editorial.
«La República islámica ha logrado mucha experiencia en 32 años, por lo tanto, es posible asesinar a jerarcas y militares israelíes», agregó.
La reacción del gobierno iraní fue también de cólera, pero más prudente. En una carta pidiendo una enérgica condena del Consejo de Seguridad de la ONU, dijo que tenía pruebas de que «intereses extranjeros» estaban tras la muerte del científico Mostafa Ahmadi Roshan, de 32 años.
El subdirector de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz murió cuando dos hombres en una motocicleta se detuvieron junto a su automóvil, atrapado en un embotellamiento de tránsito en Teherán, colocando una bomba magnética que lanzó una mortífera explosión hacia el interior del vehículo.
En dicha explosión también murió el chofer y guardaespaldas de Ahmadi Roshan, mientras que un tercer ocupante del Peugeot 405 sufrió heridas. Ese ataque fue similar a otros cuatro que tuvieron lugar en Teherán en los dos últimos años.
Tres científicos, de los cuales por lo menos dos también trabajaban en el controvertido programa nuclear iraní, murieron, mientras que otro –que ahora dirige la Agencia de Energía Atómica de Irán– escapó justo a tiempo.
Este último ataque dominaba los medios de comunicación el jueves. Muchos criticaron lo que calificaron de silencio de Occidente sobre esas muertes. Los cotidianos más radicales pidieron una acción secreta contra israel.
«Venganza occidental después de que Irán anuncia 20% de enriquecimiento», tituló en su primera página Qods. Este cotidiano se refería a la activación de una segunda planta de enriquecimiento de uranio, en un búnker fortificado bajo la montaña en Fordo, al sudoeste de Teherán, que fue confirmada el lunes por la Agencia Internacional de Energía Atómica.
La agencia de noticias Fars informó que el jueves se harán mitines de protesta ante las embajadas de Francia, Alemania y Gran Bretaña. La embajada británica fue cerrada desde que manifestantes enojados por las sanciones occidentales la saquearon, a fines de noviembre de 2011. Estados Unidos e Israel no tienen relaciones diplomáticas con Irán.
La legación francesa funciona con un equipo reducido. El miércoles, el vicepresidente Mohamad Reza Rahimi, el ministerio de Relaciones Exteriores y otros responsables dijeron que Israel y Estados Unidos eran los culpables del atentado.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, se encuentra actualmente de gira por Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador. Las autoridades israelíes guardaron silencio respecto a dicho atentado, aunque el portavoz militar brigadier general Yoav Mordejai dijo en su página oficial de Facebook que si bien ignoraba quién llevó a cabo ese atentado, «yo no pienso derramar ni una sola lágrima».
Los medios israelíes subrayaron comentarios del jefe del estado mayor de Israel, el teniente general Benny Gantz, quien afirmó un día antes del atentado que 2012 sería un año crítico para Irán, en parte porque «a ellos (los iraníes) les ocurren cosas en una forma que no es natural».
La secretaria de Estado Hillary Clinton negó «categóricamente» el miércoles que Estados Unidos pudiera estar involucrado de alguna manera en ese atentado.
Sin embargo, los poderosos Guardianes de la Revolución afirmaron que «las acciones terroristas contra nuestros científicos nucleares y expertos son una conspiración de Estados Unidos y los sionistas», refiriéndose a Israel. En otras ocasiones, los Guardianes de la Revolución han advertido que podrían atacar a blancos enemigos muy lejos de las fronteras de Irán si su país fuese amenazado.
El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, advirtió en una entrevista publicada por el diario Kommersant el jueves que era probable una escalada militar debido a Irán, y que «Israel está empujando a los norteamericanos hacia ella». «Existe un verdadero peligro de un ataque militar contra Irán», dijo Patrushev.
La tensión entre Irán y Estados Unidos aumentó después de que esta semana un tribunal iraní condenó a la pena de muerte a un ex infante de marina estadounidense-iraní que encontró culpable de espiar para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, y la captura el mes pasado de lo que calificó de un avión no tripulado de la CIA.
Otro contencioso importante es el estratégico Estrecho de Ormuz, crucial para el transporte marítimo de petróleo, donde Irán anunció nuevas maniobras militares en las próximas semanas si se lleva a cabo un ataque o se aplican nuevas sanciones.