Damasco, AFP
“Atribuye la responsabilidad a todo el mundo excepto a sí mismo, y en lo que respecta a él, parece negar agresivamente toda responsabilidad o intervención en el papel de sus propias fuerzas de seguridad”, expresó la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, en su conferencia de prensa diaria.
Al Asad aseguró que el “problema de seguridad” en su país es fruto de una conjura mundial y Nuland expresó sobre esto que esos argumentos surgen de “un intento para distraer la atención de su pueblo del verdadero problema”.
No obstante, admitió que hasta ahora los esfuerzos de la comunidad internacional por ayudar a los manifestantes sirios “no han sido exitosos”.
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El presidente Bashar al Asad, confrontado a una rebelión popular y a sanciones por la virulenta represión contra la oposición, aseguró ayer que nunca ordenó disparar contra manifestantes, y juró combatir con “mano de hierro” el “terrorismo”, días después de que un atentado dejó 26 muertos en Damasco.
Además, el gobernante anunció que en marzo se realizará una consulta para reformar la Constitución, que da predominancia absoluta sobre la vida política al gobernante partido Baas.
“Cuando la comisión sobre la nueva Constitución haya terminado sus labores, habrá un referéndum (…) en la primera semana de marzo”, y en mayo podría haber elecciones generales, ya con la nueva Carta Magna en vigor, indicó. La nueva Constitución “se centrará en (…) un sistema pluripartidista”, subrayó.
Asad volvió a acusar a “actores regionales e internacionales” de “tratar de desestabilizar” al país y acusó a “los medios (de comunicación) internacionales de intentar incesantemente que Siria se derrumbe”.
Desde el inicio de las protestas en marzo de 2011, que según la ONU dejaron al menos 5,000 muertos, Asad ha prometido varias veces reformas, sin llegar nunca a materializarlas.
“Gobierno por la voluntad del pueblo y si renuncio al poder será también por la voluntad del pueblo”, dijo Asad, quien sucedió a su padre en el cargo en el año 2000.
El régimen atribuye la revuelta a “bandas armadas” y a “grupos terroristas” manipulados desde el exterior.
DENUNCIAS DE LIGA ÁRABE
La intervención de Asad se produjo en plena controversia sobre la misión de observadores de la Liga Árabe, presente en Siria desde el pasado 26 de diciembre, para elaborar un informe sobre la situación del país.
El secretario general de la Liga, Nabil al Arabi, denunció ayer “actos de violencia contra sus observadores (…) llevados a cabo por partidarios del régimen en Latakia y Deir Ezzor, y por individuos considerados como miembros de la oposición en otras zonas”.
“Algunos (…) observadores resultaron heridos”, agregó la Liga. “El gobierno sirio es totalmente responsable de la protección” de los observadores, estimó.
Comentando el discurso de Asad, el opositor Consejo Nacional Sirio (CNS) lamentó “una incitación a la guerra civil” y “palabrería sobre la división confesional que el propio régimen fomentó y alentó”.
El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) anunció la muerte de 13 civiles o desertores.
Las fuerzas de seguridad mataron a 10 civiles e hirieron a unos 40 este martes, al disparar contra manifestantes en Deir Ezzor (este), según el OSDH. “La mayoría de los mártires se manifestaban pacíficamente y de manera civilizada”, estimó la organización con sede en el Reino Unido. Además, dos civiles murieron en Homs (centro) y un soldado que intentaba escaparse “fue ultimado por un oficial”, puntualizó el OSDH.
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