Ana María Echeverría /AFP
Tras 40 años de carrera y unos treinta filmes, el realizador Steven Spielberg, uno de los más taquilleros en la historia, confesó en París que “se vuelve como un león enjaulado” si no está contando un cuento, como el de War Horse (Caballo de batalla), su última película.
El cineasta y productor de 65 años, que se enamoró del cine cuando su padre lo llevó de niño a ver una película de Cecile B. de Mille sobre el circo, recordó en una velada el lunes en la noche en la Cinemateca de París que supo desde entonces que lo que quería hacer en su vida era contar historias.
“Pero lo cierto es que siempre son las historias las que me encuentran a mí, no soy yo quien las busco”, dijo Spielberg, a quien la Cinemateca parisina le rinde un tributo en forma de retrospectiva de unas 20 de sus películas.
“Todo lo que he realizado en mi vida ha sido así: son las historias las que me han hallado a mí”, explicó el cineasta. Así ocurrió con War Horse, que cuenta la historia de un chico y un caballo durante la Primera Guerra Mundial, relató Spielberg antes de la proyección en la Cinemateca.
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