Wilder Pérez R.
En no menos de una ocasión encontraron que el 60 por ciento de los niños en preescolar no puede identificar el 100 por ciento de las cosas que los pueden quemar.
Sin embargo, después de los cursos de Aproquen, con bomberos y payasos, el ciento por ciento de los niños sí aprenden a identificar cada una de las cosas que pueden quemarlos.
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Los recuerdos de la niñez probablemente quedan perdidos entre las preocupaciones y las responsabilidades de ser adulto. Sin embargo, aprender quizá no siempre fue fácil.
Cuando uno es niño no tiene idea de qué tan peligroso es el fuego, y si lo sabe, no asocia las quemaduras con la diversión que dan los paseos en moto, las tazas de café, los hoyitos por donde se enchufa el televisor para ver los muñecos, ni con el aparato que aparece en los juegos de casitas y que es igualito al que usa mamá para planchar la ropa.
Eso justifica por qué el contacto directo con el fuego no es la principal causa de quemaduras entre los niños, de acuerdo con las atenciones que brinda la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen).
“Los niños no saben con qué se pueden quemar”, afirmó Ivette Icaza, directora de la Unidad de Quemados de Aproquen.
Según la doctora, el tocar es parte del aprendizaje de los niños. Por eso terminan quemándose con las ollas, pailas, planchas, y hasta con piezas de las motocicletas.
“Ellos aprenden incluso cuando rompen un objeto, aprenden que algo se puede transformar, los niños no son inquietos, en ese desarrollo el tacto, las manos, juegan un rol importante de aprendizaje para el cerebro”, explicó Icaza.
Aproquen recibe un promedio de un niño quemado grave al año.
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