El frío viento de la madrugada aun sigue calando los huesos de la familia Martínez Oviedo, que desde 2010 se encuentran casi a la intemperie, plantados en una champa plástica frente a la Corte Suprema de Justicia, en reclamo de sus propiedades.
La ansiada resolución se emitiría en diciembre pasado, un año después de haberse realizado la audiencia de casación en ese poder del Estado, pero las vacaciones llegaron y los magistrados se fueron sin firmarla.
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