Agencias/VIDA
Las mascarillas son alternativas saludables para mantener la elasticidad de la piel, evitar acumulación de células muertas, prevenir el enjevecimiento, nutrir la epidermis y atenuar las ojeras, las arrugas y la flacidez.
Muchas de las fórmulas de belleza utilizadas por nuestras abuelas para las mascarillas tienen ingredientes naturales.
La naturaleza ha dado a las mascarillas un gran poder para proteger la piel de la faz femenina, y en muchos casos la masculina, a lo largo de toda la historia.
Sus fórmulas van del lodo azufrado a los vegetales que nutren la piel, pero generalmente sus potencialidades son desconocidas por la gente.
Existe la idea errónea de que se trata de una costumbre que siguen personas de edad, gente que trata de recuperar la lozanía en la textura del rostro, pero la verdad es que las mascarillas deben ser consideradas como arma secreta contra el tiempo y las amenazas de los agresivos componentes del medio ambiente.
A diferencia de los tratamientos faciales que se venden en el comercio, las mascarillas hechas en casa nutren y limpian de forma natural, porque no tienen sustancias químicas ni preservativos. Por eso las frutas, zumos o infusiones de hierbas son ideales y no tienen contraindicaciones.
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