Sergio Ramírez

El líder supremo sube a los cielos

Los funerales de Estado, iguales que las bodas reales, son grandes puestas en escena destinadas a conmover a las multitudes que se alinean en las calles o a las puertas de las catedrales y palacios, contenidas por las vallas de la Policía, y que igualmente congregan a millones frente a los aparatos de televisión como en las grandes lides del futbol. Los funerales del presidente Kennedy, por ejemplo. La boda y los funerales de la princesa Diana, quien tuvo la doble gracia de casarse y ser enterrada en olor de multitudes.

Pero los funerales del líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-Il, desbordan toda imaginación y entran en el territorio más profundo de la divinidad. Kennedy y la princesa Diana eran mortales a quienes llegó su hora, mientras que el alma del líder supremo se desprende su envoltura terrena y sube a los cielos como el verdadero dios que es, semidiós es demasiado poco, para sentarse a la diestra de su padre Kim Il-Sung, fundador de la dinastía, quien ahora tiene el título de líder eterno, y como eterno que es, sus fotos gigantescas y sus estatuas doradas están por todas partes.

Según la hagiografía oficial, Kim Jong-Il vio la luz en el monte Paektu, precisamente el mítico lugar donde se sitúa el milenario surgimiento del reino de Corea, y su nacimiento fue anunciado por una golondrina, mientras en los cielos aparecía una nueva estrella, y un doble arco iris se abría frente a los sabios ojos del niño. Nació en una rústica cabaña guerrillera, pues su padre dirigía entonces a las fuerzas de resistencia contra la ocupación japonesa, y no sería nada extraño que hubiera tenido por cuna un pesebre. El único pequeño detalle que altera el mito es que el infante predestinado a la gloria y a los altares, nació realmente en la Unión Soviética, donde su padre estaba entonces exiliado.

Ahora su ascenso a los cielos ha sido marcado también por señales divinas. Como es el tiempo en que el crudo invierno desata sus peores furias sobre Corea, a la hora de su muerte se detuvo la tormenta de nieve que azotaba el sagrado monte Paektu, doblemente sagrado, pues a través de la historia de los siglos vio nacer un reino y al heredero de ese reino. Entonces, al cesar la tempestad, el cielo ya completamente radiante se encendió de rojo.

En Hamhung, a la hora en que el líder supremo expiraba a bordo de un tren, una grulla de Manchuria, entre graznidos lastimeros, voló en círculos desesperados alrededor de la gigantesca estatua de Kim Il-Sung, luego se posó en un árbol, inclinó la cabeza en señal de profundo respeto, y remprendió su vuelo. Fue allí en Hamhung, precisamente, donde el líder eterno puso en ejecución uno de sus grandes inventos, pues también era científico: una fábrica que producía hilo para fabricar ropa, sacado de las piedras.

Otros pájaros en otras ciudades se apiñaron en los árboles al conocer la noticia del deceso, como si celebraran asambleas de duelo. Nada de esto pude atribuirse a la imaginación tendenciosa de nadie. Está registrado en las páginas del Rodong Sinmun, el periódico oficial del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea.

¿Y cómo era Kim Jong-Il, según las biografías oficiales de lectura obligatoria en escuelas y universidades? Desde muy niño estuvo dotado de “una inteligencia asombrosa, un agudo poder de observación, una gran capacidad de análisis y una perspicacia extraordinaria, valiente y ambiciosa, tenía un pensamiento creativo, y miraba cada problema con un ojo innovador. Tenía un carácter fuerte y audaz, que le permitía completar cualquier tarea por difícil que fuera. Poseía un amor cálido y humano y una mente abierta, siempre era generoso, poco ceremonioso y afectuoso con la gente”. Nada dicen de su pasión desmedida por las actrices, todo un harén de ellas, ni por las películas de Hollywood, de las que conservaba miles en su cinemateca privada.

Sus funerales han sido regidos por una estricta coreografía. Por la gran avenida cubierta de nieve la caravana de automóviles negros avanza, en la capota del primero de ellos un enorme retrato enflorado del dios que ha empezado su tránsito hacia las regiones celestes. Sonríe, congelado en los años de su juventud. Y como se trata de una dinastía de dioses de un Olimpo reglamentado, donde hasta los llantos y suspiros se hallan bajo las órdenes del partido, su hijo Kim Jong-un, que por su aspecto denota que disfruta de la buena mesa, marcha de primero al lado del féretro. Fue sacado del colegio en Suiza antes de que aprendiera nada, y es el sucesor gracias a un descuido imperdonable de su hermano mayor Kim Jong Nam, descubierto al querer ingresar a Japón con un pasaporte falso, pues la ambición de su vida era visitar el Disney Land de Tokio. Ahora vive en el exilio en Macao, muy a gusto porque allí abundan los casinos.

La puesta en escena del funeral es impecable. La gente se alinea por millares a lo largo de la ruta del desfile, aterida por el frío y soportando estoicamente la nevada. Sollozan, lloran a gritos, imprecan al cielo con los brazos en alto, se arrodillan, se lanzan al suelo, se desmayan, y los más dramáticos son los de la primera fila. Hay siempre en la vida quienes expresan su dolor de manera estoica, silenciosa, sin alardes; pero aquí no. La histeria es la regla porque los guionistas son implacables.

Con las mejillas arrasadas en lágrimas, un oficial del ejército declara a la televisión oficial: “La nieve, como las lágrimas, cae sin fin. ¿Cómo no iba a llorar el firmamento cuando hemos perdido a nuestro general que es un gran hombre del cielo? Mientras la muerte nos separe de nuestro general, el pueblo, las montañas y el cielo derramaremos lágrimas de sangre. ¡Querido comandante supremo!”. El oficial es apuesto, su traje militar es impecable, y parece haber sido maquillado antes de salir a escena. A su lado, una joven muy bella, también en uniforme militar, llena de congoja repite palabras parecidas, que igual parecen aprendidas de un guión teatral.

El nuevo dios Kim Jong-un, tercero de la dinastía divina, obeso e inexperto, ya tendrá su hagiografía también. Una nueva estrella en el firmamento en anuncio de su nacimiento, un arco iris triple. Y sus estatuas doradas por doquier. El autor es escritor. Masatepe, enero 2011

En Hamhung, a la hora en que el líder supremo expiraba a bordo de un tren, una grulla de Manchuria, entre graznidos lastimeros, voló en círculos desesperados alrededor de la gigantesca estatua de Kim Il-Sung, luego se posó en un árbol, inclinó la cabeza en señal de profundo respeto, y remprendió su vuelo.

COMENTARIOS

  1. Cachinflin
    Hace 15 años

    Tampoco dicen que era un chaparro acomplejado que por eso usaba zapatos de tacon alto y se peinaba al estilo Don King para aumentar un par de pulgadas mas a su estatura.

  2. Ya el zopilote murio
    Hace 15 años

    Pues aqui en Nic. lo que veremos sera una enorme zopilotera volando en circulos durante la vela del rey y padre de los nicaraguenses, (que segun las encuestas del rey, el 100 voto por el), para ver que pueden rapinar.

  3. roberto
    Hace 15 años

    Realmente todo esto que acontecio con la muerte y entierro de este dictador, tienen sus origines en el libreto que este y sus adoradores ya habian escrito editadoy re-editado hasta el ultimo detalle para hacer aparecer a este senor como la segunda venida del salvador chino y estoy seguro que ya se escribe la de sus sucesor. Todos los que aparecen en la television estatal, son meramente actores de esta gran torta gubernamental , tnan necesaria como aquello de que si no se prestaban a ello,

  4. roberto
    Hace 15 años

    simplemente hubiesen sido despojados de toda prebenda fisica, educacion, trabajo etc, que la dictadura Norcoreana ha desidgnado para cada individuo que esta presto a jurar ue los qe rigen el pais son dioses y duenos de todo lo que existe en Corea del norte. Cuanta desgracia y desvalorizacion del concepto de humanidad.

  5. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 15 años

    Si a eso nos ponemos, Kim jong II y cualquier otro que siga, solo son
    lideres de papel, porque todo es pura propaganda comunista como la
    nica de Ortega, que peleo en mil batallas todas escondido en Costa Ri
    ca o Cuba.Hoy por obra y gracia de sus biografos esta por encima de literatos (Ruben Dario) o libertadores (J.Dolores Estrada) aun
    que solo se palmo al guardio del Monte de Piedad (deuda no pagada)
    por la noche. Una divina dijo, una gran luz cruzo los cielos cuando
    nacio N. Bonaparte. Y D.O?

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