MÉXICO/AFP
La crisis de la basura que en los últimos días ha vivido Ciudad de México, que a diario genera 7.500 toneladas de desechos, será resuelta esta semana cuando obtenga la autorización para llevar una parte de los residuos a dos rellenos sanitarios del vecino Estado de México, aseguró el jueves la alcaldía.
La recolección de basura en la capital se volvió caótica a partir del 19 de diciembre pasado, cuando el gobierno local clausuró el basurero conocido como Bordo Poniente, que recibía más de 6.000 toneladas de desechos al día y que se convirtió en uno de los principales generadores de gas de efecto invernadero del país.
Estamos «resolviendo (el problema) de aquí al domingo. Están las mesas de trabajo con el Estado de México», dijo en conferencia de prensa el secretario de Obras y Servicios de la alcaldía, Fernando Aboitiz.
El gobierno capitalino intenta que las autoridades del vecino Estado de México, que abarca la zona metropolitana de la capital del país para sumar entre ambas 20 millones de habitantes, permitan utilizar dos depósitos de basura que cumplen con todas las normas ambientales.
La falta de rellenos para almacenar toda la basura que se acumulaba en el Bordo Poniente afectó seriamente al sistema de recolección y provocó la acumulación de desechos en avenidas, parques y monumentos de la ciudad, que se sumaron a los cerca de 1.000 basureros clandestinos ya existentes.
Aboitiz anunció también que colocará unos 200 contenedores en los puntos conflictivos de la capital para terminar con el problema de los basureros clandestinos, donde la población acostumbraba a tirar los desperdicios.
El cierre del Bordo Poniente es parte de una reestructuración del sistema de manejo de residuos de la megaurbe iniciada en marzo pasado con la separación de basura en orgánica e inorgánica.
Este proyecto pretende convertir los desechos, mediante procesos de compactación, en combustible para empresas cementeras y en compost para fines agrícolas.
El Bordo Poniente, con una extensión de 5.700 metros cuadrados, se convertirá en una planta extractora de gas que generará electricidad durante 25 años.