Fecha final: 1° de enero 2012

Dice el verso: “Pasó un día y otro día… Un mes y otro mes pasó” y dos meses pasados habían y aún no se definía, ni nada se decidía sobre lo que en Nicaragua sucedió…

A pesar de que el fallo de Dante Caputo (de la OEA), de Yánez (de la Unión Europea) y de los organismos Nacionales de Observación Electoral, fueron unánimes en considerar que las elecciones presidenciales de Nicaragua fueron sucias y fraudulentas… ¡No se hace nada!

Es comprensible que casi nadie quiera “meter su mano al fuego” por el paisito centroamericano… ¿Para qué? Si casi todos los nacionales residentes en el país, que pudieran hacer algo de peso por restablecer la Democracia no “mueven ni un dedo”.

Todos están acomodados, contentos con los negocios que tienen en sociedad con los orteguistas (que ya no son sandinistas ni comunistas) que ahora son capitalistas y grandes empresarios.

Vieron “desde la barrera”, la burla sangrienta que se le hizo a los electores de Nicaragua desde el comienzo de la campaña electoral, en la que al Presidente Ortega se le eximió de cumplir con el mandato constitucional de la No Reelección, por una decisión y acuerdo ilegales de la Corte Suprema de Justicia.

Acuerdo y decisión avalados por el Consejo Supremo Electoral y bendecidos por el cardenal Obando y Bravo, el “Trío Los Panchos” de la campaña del Presidente Ortega, la que desde el primer momento se supo que iba a ser amañada, de todas, todas, del “Jalisco que nunca pierde y si pierde… arrebata”.

Esta vez, no se iba a dejar ganar las elecciones como le sucedió con Doña Violeta, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, en que la oposición se unió y él, apenas sacó un pobre 38 por ciento del voto.

¿Cómo es que ahora gana con el 64 por ciento?

Ahora iba a trabajar a su pueblo regalando casas, animales, juguetes —como Santa Claus— gastando los millones que su “padrinito” Hugo Chávez le sigue regalando, en forma personal, porque es dinero que no ingresa al Presupuesto Nacional como debieran ni se le entrega cuentas de ellos a ningún fiscal ni Contralor de la República.

Así las cosas, las elecciones presidenciales de noviembre pasado, fueron organizadas y programadas con una incontable cantidad de deficiencias e irregularidades, que cubrieron desde no entregar las cédulas de identificación a decenas de millares de votantes, hasta negarle el acceso a los recintos de votación a los “acompañantes” (observadores nacionales e internacionales), que aún así fueron capaces y valientes como para emitir una opinión negativa de los comicios.

¿Para qué? Para nada, porque el pueblo nicaragüense y los demócratas del mundo entero se han quedado esperando una acción positiva, una reacción que condene ante la opinion nacional e internacional, que invalide, que anule de una vez por todas semejante burla a la Democracia Latinoamericana.

La OEA no hizo nada, la Comunidad Europea tampoco y los Observadores Nacionales se tuvieron que tragar la lengua “porque no les dieron vela en ese entierro”.

Solo en el Congreso de los Estados Unidos se oyeron las enérgicas y decididas voces de Ileana Ros-Lehtinen y de Marco Rubio, dos cubanos tenían que ser, porque ellos sí saben lo que es perder su Patria y ver enterrada la Democracia y los Derechos Humanos en Cuba.

Ellos saben que aunque sus voces pudieran ser para las finales “voces que claman en el desierto”, su gestión quedará escrita en los Anales del Congreso (para que los futuros políticos la estudien) y grabada en el corazón de los nicaragüenses que amamos la Libertad y la Democracia, para que nuestros hijos sepan que hubo alguien que levantó la cara y gastó su saliva para defendernos de los que sepultaron esa Democracia en nuestra Patria.

Por otra parte —y para vergüenza nuestra— los países de la Alianza Bolivariana ya reconocieron al “nuevo” gobierno de Daniel Ortega y otros —a los que parece no importarles nada la situación del país— están nombrando representantes principescos, de la “nobleza” europea, personajes del jet set y elegantes y señoriales diplomáticos, para que asistan a la toma de posesión del segundo período presidencial e inconstitucional de Daniel Ortega, a darle el “espaldarazo” y el reconocimiento a la gran “guatuza” que le hizo al pueblo de Nicaragua y a sus instituciones democráticas”.

Y ahora ¿Quién podrá defenderme? —clama Chespirito— sin que se haga nada por ayudar al pueblo que peleó y puso los muertos en la Revolución Sandinista y que está hoy más muerto de hambre y paupérrimo que nunca.

Ya lo dijo don Benito Juárez, el gran prócer mexicano: “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, pero con el merecido respeto hacia él: Yo no creo que los nicaragüenses merezcamos un Gobierno así, conseguido con trampas y que constituye una burla a la Democracia Latinoamericana. El autor es comentarista politico

La crisis pasó de ser financiera a ser económica, para luego convertirse en una crisis de confianza. El empleado teme perder su empleo y por ello ahorra. El desempleado vive con lo mínimo, las empresas no contratan ante la incertidumbre de la reactivación de la demanda, los bancos no prestan a las empresas y todo se resume en una menor producción y por lo tanto, en un mayor desempleo.

COMENTARIOS

  1. Armando
    Hace 15 años

    Se puede saber el nombre del autor?. Gracias

  2. GUICAG
    Hace 15 años

    LOS VERDADEROS PATRIOTAS DEBEN REVERTIR LA SITUACIÓN E IMPEDIR DOMINACIÓN CAUDILLISTA. Que nadie se equivoque, porque continuarán agresiones y vejaciones contra el pueblo para mantenerlo indocumentado, amedrentado y condenado al silencio. Si con la burocracia tradicional cada ciudadano es un número, con el caudillo de facto se inicia la negación de la democracia. Los pueblos alienados o amenazados por la irracionalidad política suelen decir «al que le pique que se rasque.»

  3. María A Fuentes de Abaunza
    Hace 15 años

    El titulo del articulo es «10 de Enero» y no 1*

  4. Hace 15 años

    Lo que sucede es que no hay un lider en Nicaragua. Los partidos de «Oposicion» se vendierón a la dictadura. Y más aún todos los serviles de Alemán ahora le sirven al Dictador!!!!

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